Al congresista José Elías se le ocurrió proponer una
moción de orden del día en el Congreso y su bancada, el fujimorismo, lo
secundó.
Elías quería que la Cámara o la Comisión Permanente votase
un pedido para que el gobierno chileno “prestara” al Perú el monitor Huáscar,
insigne barco perdido en el combate de Punta Angamos durante la guerra contra
de Chile (1879-1883), para las futuras celebraciones del Bicentenario. Sin
embargo, no tuvo buena acogida. Los ex ministros de Relaciones Exteriores, Allan
Wagner y José Antonio García Belaunde, se opusieron. De igual modo, la actual
titular de Torre Tagle. La Marina de Guerra también ha manifestado desacuerdo.
A su vez, el congresista Carlos Tubino (el periodista
Humberto “Beto” Ortiz lo apodó “Tío Monopolio” y quien cree que a la izquierda
radical no hay combatirla por ideas o acciones sino por la “apariencia” y el “vestir”
de los “rojos”) rechazó la propuesta de Elías y, a partir de ahí, el resto de
la bancada fujimorista retiró su firma. No es primera vez que algo así se
plantea y también me opongo.
El Huáscar es parte importante de la
historia peruana del siglo XIX. Fabricado en Gran Bretaña y operativo desde
1866, participó en la sublevación de 1877 del ex secretario de Hacienda, Nicolás
de Piérola, contra el presidente general Mariano Ignacio Prado. Al estallar la
guerra contra Chile, enfrentó a la flota sureña en el combate de Punta Iquique
y el bombardeo de Antofagasta y el combate naval frente a Antofagasta. No
obstante, en Punta Angamos el poder naval chileno fue demasiado para el barco y
el resto de la flota peruana. Allí murieron en el combate, por ejemplo, el
almirante Miguel Grau, el teniente Diego Ferré y los capitanes Elías Aguirre y
Melitón Carvajal. Los últimos cuatro oficiales al mando ordenaron hundir el Huáscar.
Antes que ocurriera, marinos chilenos abordaron el monitor y lo capturaron.
Para Chile el Huáscar era ya simbólico, porque abordo, durante Punta Iquique el
21 de mayo, murió el mayor héroe chileno de la guerra: el capitán Arturo Prat.
Para los peruanos el Huáscar dejó de
pertenecernos el 08 de octubre de 1879: día del combate de Punta Angamos. Que
los chilenos lo capturaran después y usaran para bombardear Arica en 1880 e
imponer el bloqueo al puerto del Callao el resto de la guerra es otra cosa. Que
el barco participara en la guerra civil chilena de 1891 al lado de los
liberales y conservadores del Congreso Nacional contra el presidente José
Manuel Balmaceda y estuviera activo en la armada sureña hasta 1896 también es
otra cosa. Los botines de guerra no se devuelven ni se prestan. Que Chile haya
devuelto archivo y libros sustraídos de la Biblioteca Nacional en Lima bajo la
ocupación militar entre 1881 y 1883 no implica que debamos exigir o pedir el Huáscar.
Si tan importante es el Huáscar para Elías y otros,
¿por qué no piden al Servicio Industrial de la Marina (SIMA) que fabrique
una réplica del monitor con los planos originales guardados aún en el Centro de
Estudios Históricos Militares?.
Basta de esta cantaleta humillante para el Perú.

No hay comentarios:
Publicar un comentario