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Supremacismo fujimorista


Este año la Real Academia de la Lengua Española decidió incorporar “supremacismo” y “supremacista” al idioma español.

En España ambos términos son utilizados para referirse a Joaquim Torra, presidente de la Generalidad de Cataluña, fanático del separatismo catalán (que la región se separe de España) y conocido por sus comentarios racistas contra los españoles. Para Torra -y muchos otros- los catalanes son una “raza superior”, con lengua, cultura y tradiciones “mejores” que España y los españoles. Todo es mentira (se esconde un nauseabundo latrocinio en Cataluña y repugnantes violaciones a la ley por los separatistas catalanes), pero Torra lo repite para justificar el “supremacismo catalán”.

En el Perú veo y escucho a congresistas del fujimorismo, periodistas o intelectuales filo-fujimoristas, “fuji-troles” en redes sociales Facebook y Twitter y doña Keiko F., ex congresista, dos veces candidata presidencial y lideresa, y pienso en el “supremacismo”.

¿Qué es el “supremacismo”?. Es la creencia, teoría o doctrina que justifica a un grupo político, religioso, racial, etc., sentirse superior a otro. Por eso los “supremacistas” quieren mandar y buscan imponer sus intereses sobre los intereses generales. Para evocar al filósofo alemán Friedrich Nietzsche, tienen “voluntad de poder”. Bajo ese motivo someten, persiguen y hasta eliminan a quienes consideran “inferiores”.

¿Acaso los fujimoristas son “supremacistas”?. Si el Presidente de la República insta a la mayoría fujimorista en el Congreso que aprueba lo antes posible sus proyectos de reforma a la Constitución de 1993 para someterlos a referéndum, las congresistas Úrsula Letona o Rosa Bartra lo tildan de “populista”, alegan que no son “mesa de partes” o se escudan en la “defensa de la institucionalidad”. Si otros partidos políticos, la sociedad civil o la ciudadanía en general se muestran favorables a votar en referéndum cambios en el sistema político y la administración de justicia, el congresista Luis Galarreta los tilda de “golpistas”.

Si otros partidos políticos, la mayoría de medios de comunicación y gran parte de la ciudadanía piden que el Fiscal de la Nación “filo-fujimorista” renuncie por estar seriamente cuestionado, Doña Keiko, sus congresistas y periodistas afines posan de “institucionalistas”, denuncian “campañas de desprestigio” y cierran filas en su defensa. Si las encuestas de opinión revelan creciente deseo ciudadano a votar en referéndum reformas constitucionales en materia política, Daniel Salaverry, el presidente de la Cámara, dice que no hay prisa y tenemos tres años más para seguir “debatiendo”, a pesar que ni un poder constituyente demora ¡tres años! para aprobar un proyecto de Constitución.

Como Torra, los fujimoristas se creen superiores al resto: ellos son demócratas, los demás no. Ellos dicen la verdad, los demás no. Ellos son cívicos y decentes, los demás no. Ellos quieren a la patria, los demás no. Creen que Dios y la Historia están de su lado y nos miran a quienes no somos como ellos por encima del hombro.

Es el “supremacismo fujimorista”.


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