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Ganó Lula, no Peter Castle

 

Al final, Luiz Inacio Lula Da Silva ganó la elección presidencial en Brasil.

Lula, líder fundador del Partido de los Trabajadores (PT), quien gobernó Brasil entre 2003 y 2011, venció en comicios libres a Jair Bolsonaro, actual presidente. Lula obtuvo 50% de votos válidos frente a 49% de Bolsonaro y asumirá el poder a inicios del próximo año.

En América Latina, Lula es el gran referente izquierdista. Durante su gobierno Brasil prosperó enormemente, millones de brasileños dejaron la pobreza y hubo un enorme gasto público en materia social. Sin embargo, tras la crisis financiera de 2008 los desequilibrios macroeconómicos en Brasil se acentuaron, la prosperidad se esfumó y el descontento colectivo aumentó. Lula dejó el poder en 2011, antes que los tiempos de “vacas gordas” cambiaran a “vacas flacas”. He ahí una clave importante de su reciente triunfo electoral: millones de brasileños añoran aquellos años. Otros millones de brasileños recuerdan, no obstante, la mega-corrupción alentada por Lula y el PT (los casos “Mensalão”, “Lava Jato”, etc.), que enriqueció a poquísimos, desfalcó al país y avergonzó internacionalmente a Brasil.

En el Perú, los sectores “de izquierda” aplaudieron como focas el regreso de Lula, pese a que el Brasil que recibirá no es el mismo de 2003, Bolsonaro y sus aliados controlarán el Congreso bicameral y tendrá una feroz oposición callejera. Por el contrario, los sectores “de derecha”, intoxicados de “anti-izquierdismo”, ven una “mancha roja” esparciéndose por América Latina, pese a que Lula y el PT aprendieron hace tiempo a manejar la democracia brasileña, torcer las instituciones y el imperio de la ley y aprovecharse del poder. Quizá no es casualidad que, dos días después de la victoria electoral, fiscalías y procuradurías federales brasileñas suspendieron la colaboración anticorrupción con fiscales especiales peruanos, a pedido del consorcio NOVONOR, otrora Odebrecht, empresa constructora estrechamente vinculada en el pasado a Lula y el PT.

¿El regreso de Lula en Brasil beneficiará, de alguna manera, al “hombre sin sombrero” que en el Perú ocupa la Presidencia de la República y su incompetente, corrompido e ideologizado Gobierno?. Para nada. El presidente colombiano Gustavo Petro había expresado públicamente su deseo que gane Lula, porque junto a él, además del joven presidente chileno Gabriel Boric y el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, construirá la nueva “unidad latinoamericana”, inspirada en el “Grupo de Puebla”, no en el (alicaído) “Foro de São Paulo” y las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. En ningún momento mencionó al “hombre sin sombrero”, porque no pertenece a ningún bloque geopolítico. Incluso, según palabras del ex presidente ecuatoriano izquierdista Rafael Correa, el “hombre sin sombrero” NO es “de izquierda” y hasta se habría “entregado a la derecha”.

¿Por qué?. El “hombre sin sombrero”, débil políticamente, repudiado popularmente y hundido en la putrefacción, no suma nada, nada a esa América Latina, cuya figura política principal volverá a ser Lula.

 

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