El “aventurero” llegado a la Presidencia de la República por la sucesión constitucional de 2018 se está destruyendo a sí mismo.
Ha cometido dos graves errores y puede cometer un tercero. Tras haber denegado el Congreso la cuestión de confianza al anterior gabinete ministerial y desoyendo voces que le pedían uno de “unidad nacional” contra la descontrolada pandemia viral COVID-19 y la durísima recesión económica, el “aventurero” nombró Presidente del Consejo de Ministros a quien hace un par de días era su Ministro de Defensa. Un militar con mentalidad “cuartelera”, endurecido por la lucha antiterrorista en la década de 1980, hincha del Estado de Emergencia y el toque de queda vigentes en todo el país desde la quincena de marzo, convencido que la manera más efectiva de “vencer” al virus es confinándonos en casa, entusiasta perseguidor de “infractores” a la excepcionalidad.
¿Por qué el “aventurero” nombró a este caballero?. Le ha sido servil. No ha hecho más que aplaudir o justificar las barbaridades del Gobierno nacional desde el 16 de marzo. El “aventurero” está solo. Para quienes aún “se licuan” cuando ven un uniforme verde olivo, erran si creen que el hombre castrense “nos salvará”. Los militares no se caracterizan por tener habilidad de diálogo o negociación ni apertura mental. Tampoco por conocer de política, economía, derecho, sociedad o administración. Son formados para la guerra. Obedecer y ordenar.
Otro error. Excepto cambios en Defensa, Mujer, Energía y Minas y Trabajo y Promoción del Empleo, el resto conformaba el gabinete anterior. El “aventurero” mantiene al cuestionado Ministro de Educación y la desacreditada Ministra de Economía y Finanzas. Por ellos, muchos congresistas no otorgaron la cuestión de confianza. El “aventurero” llama a la unidad y el consenso, pero insiste en provocar al Congreso.
El Congreso aprobó la interpelación al Ministro de Educación y pronto aprobaría la interpelación a la Ministra de Economía y Finanzas. Posiblemente, el nuevo gabinete sí obtenga la cuestión de confianza (otra denegación y el Gobierno estaría políticamente liquidado), pero el nuevo Presidente del Consejo de Ministros ya insinuó que no permitirá mociones de censura. Especialmente, al Ministro de Educación. No pasó ni un día y le ha salido lo “gorila”.
El “aventurero” arriesga la (precaria) estabilidad de su Gobierno. Si el nuevo gabinete convenciera a la Cámara y obtuviera la cuestión de confianza el 11 de agosto, no pasará ni un mes y el predecible fracaso del nuevo Presidente del Consejo de Ministros será evidente. Es simple: los civiles resuelven problemas civiles, los militares resuelven problemas militares. Cada vez que se invierte esa premisa, el resultado es un desastre.
Ojo. El
“aventurero” se debilita. Basado en índices de la encuestadora DATUM y
entrevistas realizadas a fines de julio, el investigador universitario Manuel
Ruiz Huidobro elaboró un gráfico estadístico sobre la aprobación presidencial:
abril 73%, mayo 57%, junio 38% y julio 26%. El Gobierno puede caer. El tiempo juega
en contra. Nos queda esperar.
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