La semana
pasada sucedió en Huancayo el “Encuentro Nacional de Organizaciones de
Izquierda Voces del Cambio”, un conclave de izquierda radical con miras
a la “unidad” para las elecciones generales de 2021.
El evento
se realizó en el auditorio de la Municipalidad Provincial de Huancayo. Los
organizadores: la ex congresista Verónika Mendoza, el ex presidente regional de
Cajamarca, Gregorio “Goyo” Santos y el presidente regional de Junín, Vladimir
Cerrón. Según el “manifiesto de Huancayo” surgido de esa reunión, los “rojos”
deben “empezar a dialogar y sentar las
bases de un proyecto democrático, popular y ciudadano que le ofrezca al país
una alternativa política”.
Sin
embargo, como para no romper la tradición, los “rojos” volvieron a rechazarse
entre ellos. No estuvieron los “rojos” acaudillados por el ex sacerdote
católico y actual congresista Marco Arana (quien tiene una evidente rivalidad
con Mendoza), tampoco el Partido Humanista de Yehude Simón (ex diputado, ex
presidente regional de Lambayeque y ex presidente del Consejo de Ministros),
los maoístas de Patria Roja ni el colectivo Ciudadanos por el Cambio del empresario
y ex presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner Ghitis. El Partido
Nacionalista no fue invitado. Aunque el viejo Partido Comunista no iba a estar,
sí estuvo el secretario general.
En Huancayo
se esperaba la presencia de los presidentes regionales de Moquegua y Puno,
Zenón Cuevas y Walter Aduviri, respectivamente, quienes sólo enviaron
representantes. Al evento también quisieron asistir el (faccioso) dirigente
magisterial Pedro Castillo (Pedro “tírate” Castillo), el jefe de los batallones
reservistas del (preso) ex mayor Antauro Humala, Eddy Villarroel, y el coronel
Hugo Robles del Castillo, ex militar “rojo”, ex comando “Chavín de Huántar”,
quien tiene aspiraciones presidenciales. Ninguno pudo entrar. No sea que
opaquen a los anfitriones, ¿no?.
¿Qué tienen
en común la “afrancesada” Mendoza, el “troglodita” Santos y el estalinista
Cerrón?. Bueno, odian la democracia restaurada en 2001, aborrecen el modelo
económico heredado de la década de 1990, quieren una nueva Constitución,
defienden la Cuba comunista y la Venezuela bolivariana, tienen vocación
totalitaria y ambicionan el poder. No basta: incluso, en 2016, Cerrón acusó a
Mendoza de ser ¡agente de la CIA (inteligencia) de los Estados Unidos y el
imperialismo!.
Simple:
Mendoza y “Goyo” necesitan a Cerrón para poder postular y permanecer vigentes
en la política nacional (en el caso de Santos, para no volver a la cárcel por
el juicio y la sentencia pendiente por corrupción en Cajamarca), porque su
movimiento político sí tiene inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones.
Al final, las
arengas de “Unidad” y “A cambiar el Perú” sólo esconden la ambición política
desnuda de estos exponentes de la izquierda radical peruana.
Nota aparte: me alegra que la congresista Marisa Glave fuese la
única “roja” en el Congreso que haya condenado la dictadura de Nicolás Maduro
en Venezuela. Valores morales y principios éticos están por encima de las
ideologías.

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