Los “rojos” del Frente Amplio, esa facción de la
izquierda radical con representación parlamentaria, no se cansan de hacer el
ridículo.
Conforme a la Constitución de 1993, el Gobierno
nacional envió al Congreso el pedido de autorización para el ingreso de tropas
de los Estados Unidos al país. Ya hay personal militar y de inteligencia estadounidense
en la zona del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) asesorando a
las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en la lucha contra el narcoterrorismo
del Sendero Luminoso “pro-seguir”.
Votar y aprobar la resolución legislativa no
requería mayor debate en la Cámara, pero los “rojos” del Frente Amplio armaron
un show de retórica antiimperialista,
despotricando contra el “Comando Sur” de los Estados Unidos (entidad del
Departamento de Estado y el Pentágono para América Latina) llamando a defender la
“soberanía nacional” y “recuperar” nuestra política de seguridad. Exigieron
revisar las autorizaciones de los últimos quince años. Ninguna otra bancada
parlamentaria les hizo caso y se quedaron solos en la Cámara votando en contra.
Los “rojos” del Frente Amplio creen que estamos en las décadas “revolucionarias”
de 1960 y 1970.
De otro lado, los congresistas del Frente Amplio
anunciaron que aportarán 10% de sus sueldos a los gastos del partido político.
Si alguien aún no se ha dado cuenta, el Frente Amplio es el movimiento “eco-rojo”
y anti-minero Tierra y Dignidad del ex sacerdote católico Marco Arana, hoy
congresista. Hasta ahí, nada malo. Sin embargo, del 10%, otro porcentaje no
determinado iría a la manutención de la ex congresista Verónika Mendoza,
candidata presidencial derrotada, para que se dedique full time a la actividad política. Mejor dicho, el Frente Amplio “mantendrá”
a Mendoza.
En el Congreso anterior, el fujimorismo también “mantenía”
a su candidata presidencial “natural”, doña Keiko F., ex congresista e hija
mayor del ex dictador Alberto Fujimori, para que sólo hiciera política activa.
De igual forma, el Partido Nacionalista pagaba a la ex primera dama de la
Nación, Nadine Heredia, por ejercer la presidencia. Sin embargo, para los “rojos”
del Frente Amplio, que constantemente nos restriegan en el rostro una supuesta “superioridad
moral” y el discurso de la “nueva política”, es una vergüenza.
Por último, en Brasil, el Senado destituyó a la
suspendida presidenta izquierdista Dilma Rousseff acusada de alterar las
cuentas fiscales para encubrir las deficitarias finanzas públicas, en relación a
los escándalos de corrupción PETROBRAS y Lava Jato. El llamado impeachment no es nuevo en Brasil y se
hizo bajo la Constitución de 1988. No obstante, en el Perú, el Frente Amplio
gritó “atentado contra la democracia
brasileña” y “golpe parlamentario”
orquestado por la “derecha
latinoamericana neoliberal”. Incluso pidió al Presidente de la República y
su Gobierno no reconocer al sucesor de Rousseff, Michel Temer. En el Palacio de
Gobierno y Torre Tagle nadie le hizo caso.
Que siga así el Frente Amplio. Divierte y mina las
posibilidades que gane las elecciones generales de 2021.

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