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Perú no fue Argentina

 

En Argentina el gobierno de Javier Milei promulgó un “mega-decreto” que sorprendió a propios y ajenos, dentro y fuera de ese país.

El mega-decreto contiene más de trescientos artículos para liberalizar precios, promover la inversión privada, alentar el libre comercio, proteger la propiedad privada y fomentar la libertad de empresa. No es la primera vez que en Argentina se pretenden reformas de mercado (sucedió en la década de 1990 bajo el gobierno de Carlos Menem o durante la dictadura militar a fines de la década de 1970), pero sí es inédita la profundidad, la consistencia y la audacia de las reformas propuestas para implementar, que la economía requiere.

Por supuesto, el mega-decreto tiene resistencia. Los poderosos sindicatos argentinos y la oposición justicialista amenazan con acciones judiciales y paros generales. Además, una parte de la ciudadanía, desconcertada y temerosa, ha reaccionado con cacerolazos nocturnos contra el mega-decreto. No será fácil ni rápido vencer largos años de populismo, estatismo y colectivismo.

En Perú los sectores “de derecha” sacaron pecho por los acontecimientos en Argentina y comparan las reformas que pretende Milei con las reformas de mercado de la década de 1990 bajo la dictadura de Alberto Fujimori, pero es una comparación falaz. Considerando que no tienen una puñetera idea de historia, economía, derecho, etc., no sorprende semejante embuste.

Las reformas de mercado de la década de 1990 en Perú fueron inconsistentes, poco profundas y salpicadas de una monumental corrupción administrativa. Cuando las reformas maduraron parieron un modelo económico que funcionó para crear riqueza, generar empleo, reducir índices de pobreza y modernizar una economía desahuciada, pero Milei, un economista liberal de tendencia anarco-capitalista, creo, no lo habría aprobado. En pocas palabras, el modelo económico heredado de la década de 1990, fructífero tras el retorno a la democracia en 2001, lo aceptamos más por sus resultados que por sus postulados.

Hasta la pandemia viral COVID-19 la economía peruana estaba casi a la mitad del camino hacia el desarrollo. Los vaivenes políticos y el oportunismo populista surgidos los últimos años están frenando el crecimiento económico del país y la prosperidad de la sociedad. Actualmente, el modelo económico heredado de la década de 1990 luce “envejecido” y esos sectores “de derecha” que pretenden dar lecciones sobre liberalismo económico a los argentinos poco o nada hacen para “rejuvenecerlo”. ¡Cínicos!, porque están ocupados en sus “discursos guerracivilistas” y sus batallas político-ideológicas contra la soberbia y ensimismada “progresía” limeña, que a la gran mayoría de la ciudadanía NO nos interesan.

Realmente, Chile fue el único país latinoamericano que implementó reformas de mercado muy profundas, consistentes y audaces, desde la dictadura del general Augusto Pinochet hasta los años democráticos de la Concertación.

De verdad, el primer paso para empezar a cambiar la realidad de Perú es aceptar lo que somos, no pretender lo que no somos. ¡Feliz Navidad!.

 

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