Noviembre 1992 / noviembre 2020

Memoria Nacional

Artículos COVID-19 (2022)

Artículos COVID-19 (2021)

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores

Interinato 2025-2026

Artículos 2025

Artículos 2024

Artículos 2023

La caída de Pedro Castillo

Artículos 2022

Así nació el Perú (ESPECIAL)

El comunismo en el poder

Artículos 2021

La caída de Martín Vizcarra

Artículos 2020

Artículos 2019

Artículos 2018

Utopía ("ESPECIAL")


Se estrena en las salas de cine la película peruana Utopía.

El argumento está basado en un suceso trágico, que demostró al Perú que, cuando un sistema de administración de justicia es deficiente y arbitrario, ni siquiera los ricos se salvan.

Todo empezó el año 2002 cuando se inauguró la discoteca Utopía en el centro comercial Jockey Plaza en el distrito de Surco, Lima. Fue una de las discotecas más caras y exclusivas de la capital. Durante los primeros meses era punto de reunión de jóvenes pertenecientes a la clase alta esencialmente limeña.

El 19 de julio Utopía organizó la fiesta temática Zoo. La administración alquiló a un circo mexicano un tigre, un chimpancé y un caballo. También distribuyó tres mil invitaciones dobles. En la madrugada del día siguiente, sábado, en medio del espectáculo de los disk jockeys con antorchas encendidas y latas llenas de bencina (¡!), el falso techo de madera comenzó a incendiarse. En pocos segundos el fuego se extendió por toda la cabina. Parte de los asistentes fue corriendo a la puerta principal, cuya vigilancia la había cerrado para evitar ingresos no-permitidos. Quienes estaban cerca de las llamas intentaron apagar el fuego arrojándole cerveza u otras bebidas alcohólicas. Craso error.

Ante el incendio, el Jockey Plaza cortó la electricidad apagando los equipos de sonido y las luces. Asustados por las llamas, los gritos de los animales y algunas personas sembraron el pánico y la desesperación por salir. No había señalización para salidas de emergencia. Tampoco suficientes extintores, alarmas ni aspersores de agua. El revestimiento plástico en las paredes convirtió la discoteca en una “trampa mortal”. El humo penetraba los cuatro niveles del lugar. Gente trataba de salir como sea o refugiarse en los baños para no respirar el humo tóxico.

El Cuerpo General de Bomberos Voluntarios y la Policía Nacional llegaron al centro comercial. Esa noche había alrededor de mil asistentes. Muchos fueron socorridos por paramédicos, algunos llevados en ambulancia a hospitales, pero treinta jóvenes murieron en la discoteca. No importan sus nombres y apellidos. Eran hombres y mujeres, entre 20 y 30 años de edad. No merecían ese final abrupto de sus vidas.

¿Hubo responsables? Ahí empezó el drama narrado en la película. El Congreso creó una comisión investigadora presidida por el entonces congresista Jorge Mufarech. La Comisión Mufarech encontró responsabilidad penal en varios implicados, pero el Ministerio Público y el Poder Judicial tuvieron otro criterio, más “selectivo”. Así lo comprobaron padres y madres de las víctimas, quienes iniciaron acciones legales.

El entonces alcalde de Surco, Carlos Dargent, fue excluido del proceso judicial, a pesar que su municipalidad autorizó la apertura de la discoteca. En 2005 fueron condenados el barman Roberto Pereyra y el administrador Percy North, con quien la justicia se “ensañaría” al mismo tiempo que excluía a los dueños de Utopía, Alan Azizollahoff y Edgar Paz. En 2013 el caso se reabrió para incluirlos. Un año después fueron condenados a 4 años de prisión (¿?), aunque hace tiempo huyeron del país: hoy Azizollahoff está en los Estados Unidos y Paz en México.

Por la tristeza de haber perdido a sus hijos y la “inhumanidad” de fiscales y jueces, varios padres o madres morirían posteriormente. En la actualidad, quedan vivos algunos, quienes aún no se rinden en la lucha para que la justicia actúe.

En la coyuntura presente, cuando tantas voces hablan de “reforma”, la tragedia de Utopía debe enseñarnos a todos una lección: todos merecemos una justicia eficaz y correcta.


No hay comentarios:

Publicar un comentario