En Astronomía, un agujero negro es una región finita del espacio, donde se concentra una gran cantidad de materia y anti-materia (léanse, Física Cuántica) capaz de generar un campo gravitatorio que absorba todo a su alrededor.
Concibo la reforma a la Constitución de 1993 sobre la bicameralidad (la cual “se cargó” la voluntad popular libremente expresada en el Referéndum de 2018, no debemos olvidarlo), ya promulgada por la Presidenta de la República, como un gran “agujero negro” en el ordenamiento constitucional peruano.
La mentada reforma constitucional ha eliminado del articulado de la Constitución de 1993 toda referencia al Congreso unicameral. Una cuarta parte del texto donde se describe al Senado, la Cámara de Diputados, los senadores y los diputados. Sin embargo, en la práctica, la Cámara Única y sus congresistas elegidos en 2021 continúan. Para colmo, la reforma constitucional no añadió ninguna disposición transitoria señalando qué sucederá con el Congreso unicameral hasta la instalación del Congreso bicameral dentro de dos años.
Formalmente, la Cámara Única dejó de existir, pero todavía no se instalan el Senado y la Cámara de Diputados. Hay un “limbo jurídico” ante la ausencia de una reglamentación concreta al respecto. No habría problemas si el Congreso bicameral se instalase el día de mañana, pero ¿qué ocurrirá desde hoy hasta julio de 2026?. Podríamos recurrir al Derecho supletorio, la interpretación extensiva o los principios generales del Derecho, pero es debatible jurídicamente si valdrían ante un conjunto de leyes orgánicas y ordinarias que ya entraron en contradicción con la última reforma a la Constitución de 1993.
Cuando nos referimos al Congreso, no hay sólo una dimensión jurídica sino también otra política. En este momento, el Congreso se ha convertido en un poder público “extra-constitucional”, porque al haberse salido de la Constitución de 1993 se ha vuelto “ilegítimo”. A partir de ahora, toda ley o resolución legislativa que apruebe la Cámara Única sería “espuria”, incluyendo las leyes que regulen los mecanismos de elección para el Senado y la Cámara de Diputados en 2026.
La ley aprobada por insistencia que estrecha los plazos para el procedimiento penal de “colaboración eficaz” o la derogación del decreto legislativo del año pasado, que modificó la Ley contra el Crimen Organizado de 2013, para combatir la minera ilegal cerrando el plazo para el registro de formalización minera y autorizando a la Policía Nacional el control del tráfico de explosivos, serían “espurias”. También la cuestión de confianza que la Cámara otorgue al nuevo Presidente del Consejo de Ministros sería “espuria”. Los congresistas han creado un “agujero negro” que arrastrará todas las instituciones y el imperio de la ley hacia el vórtice donde serán destruidos. En el futuro, alguien los acusará por lo que hicieron.
Increíble
que tanto jurista prestigioso alabe ese “mamarracho” de reforma constitucional
y no se percaten que están ayudando a pavimentar con cal y arena el camino
hacia un futuro proceso constituyente.
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