Lamento “progre” ("ESPECIAL")

 

Si sectores “de derecha” están en nada, ¿en qué están esas elites políticas, intelectuales, académicas, artísticas y activistas que serían la soberbia y ensimismada “progresía” limeña?

Tal vez quien mejor lo evidencia es el politólogo Alberto Vergara Paniagua en un reciente artículo de opinión publicado por la revista mexicana Foreign Affairs Latinoamérica. No reseñaré el artículo, pero haré un esbozo: Vergara Paniagua, politólogo mimado por la “progresía” limeña, expresa amarga nostalgia por un tiempo que él cree fue de “democratización” y “moralización”. ¿De qué época habla?. El gobierno de Martín Vizcarra, en el cual la “progresía” limeña alcanzó una hegemonía política, cultural y mediática avasalladora.

Fue el tiempo cuando personajes “progres” como Vergara Paniagua se ilusionaron con transitar desde la democracia restaurada en 2001 a un régimen político que tenga permanentemente la impronta “progre”. Por eso Vergara Paniagua no menciona cómo el psicópata forzó la disolución de la Cámara con la tesis jurídica de la “denegación fáctica” para “cargarse” el Congreso el 30 de septiembre de 2019.

Para Vergara Paniagua toda la ilusión transformadora acabó y comenzó el “vaciamiento democrático” cuando en noviembre de 2020 el Congreso destituyó al psicópata e instaló el gobierno de Manuel Merino. Vergara Paniagua no ahorra epítetos para calificar el suceso: “asalto al Ejecutivo”, “clara voluntad restauradora y reaccionaria”, “coalición de ultraconservadores y ultra interesados”, “actores adversos a la democratización” y otros denuestos.

Vergara Paniagua ataca a quienes denunciaron “irregularidades” en el balotaje presidencial de las elecciones generales de 2021 y es entendible: la “progresía” limeña estaba horrorizada con una victoria de su cuco llamado doña Keiko F., ex congresista, dos veces candidata presidencial e hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori. Por eso no hubo escrúpulos para engañar al país y engañarse a sí misma apoyando un candidato incendiario de izquierda radical.

El politólogo reconoce que el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo cayó, pero califica la sucesión constitucional posterior como “lotería presidencial”. ¿Por qué?. Porque estaba desesperada por salvar el “relato” de noviembre de 2020 (las destituciones presidenciales por el Congreso son “inconstitucionales”) y, quizá, impulsar una candidatura presidencial afín, a pesar que en 2021 “su” candidato, el economista y ex viceministro de Industria y PYMES, Julio Guzmán, no obtuvo ni 3% de voto válido.

Vergara Paniagua despotrica de la Presidenta de la República y su Gobierno, porque no cedió a las turbas de izquierda radical que clamaban un “adelanto electoral” olvidándose que ella juró cumplir y hacer cumplir la Constitución (de 1993), no satisfacer la insania de masas, que a palos, piedras y fuego querían “cargarse” la institucionalidad y el imperio de la ley.

Por último, el politólogo se pregunta por qué no ha caído la Presidenta de la República. Mejor dicho, por qué no hubo otro “noviembre 2020”. Se responde que la gente tiene miedo a la represión. Obvia que la soberbia y ensimismada “progresía” limeña ha perdido credibilidad y su hegemonía está erosionada después de haber defendido a un miserable y apoyado a un bandolero.

Como Vergara Paniagua, a la “progresía” limeña solamente le queda añorar un corto tiempo que se fue y no regresaría.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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