Tal vez ha oído la expresión “batalla cultural”. Los sectores “de derecha” la utilizan frecuentemente para justificar su prédica política anti-izquierdista.
¿Qué es una “batalla cultural”?. Un conflicto ideológico entre grupos políticos o sociales para que prevalezcan sus valores, creencias y prácticas en la sociedad. A veces la “batalla cultural” deja de basarse en argumentos debatibles, pero válidos. Entonces se convierte en una confrontación con abusos de poder y mentiras buscando un “revisionismo histórico”.
La primera “batalla cultural” en la historia moderna de la humanidad sería la campaña anti-católica, la denominada Kulturkampf, que Otto von Bismarck, canciller de la Alemania imperial, desató en la década de 1870 para disminuir la influencia política de la Iglesia Católica en la sociedad alemana. Por cierto, la Kulturkampf fue un desastre político para Bismarck y no le generó rédito alguno.
A partir de las décadas de 1960 y 1970, con la preponderancia de la “nueva izquierda” (los neo-marxistas) en los Estados Unidos y Europa, surgió la reacción de signo contrario: los sociólogos franceses le llamaron la “nueva derecha”, nacida para defender “valores tradicionales” y la “moralización social”. Fue a finales del siglo XX e inicios del siglo XXI cuando en los Estados Unidos esta “nueva derecha” dejó de interpretar los problemas sociales desde una perspectiva política o económica para centrarse en asuntos morales y hasta religiosos frente a la intelectualidad izquierdista “postmoderna”. Paradójicamente, quienes encarnan esa “nueva derecha” apelan a la “hegemonía cultural” pregonada por el intelectual italiano marxista Antonio Gramsci, pese a que éste fue un “apestado” durante décadas para la extinta Unión Soviética y el bloque comunista.
En Perú esta nueva tendencia derechista se hizo notoria a partir de 2011 durante el gobierno de Ollanta Humala, pero ganaría mayor fuerza política desde 2016. La caída del gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki en 2018 significó la derrota política de la derecha moderada y el triunfo de la derecha conservadora, cada vez más engullida por el nuevo discurso derechista, con fuerte impronta anti-izquierdista, proveniente del extranjero. Desde entonces socialcristianos, liberales, socialdemócratas y hasta socialistas democráticos han sido vistos como “enemigos” antes que “adversarios” en una lucha cuasi-teológica entre el bien y el mal, para “defender” a Dios, la familia y la patria. Curiosamente, los viejos comunistas son buenos aliados.
Si usted cree estar peleando contra un “izquierdismo demoniaco” (donde puede caber cualquiera que discrepe), no puede haber consideraciones políticas o reparos éticos. Por eso vemos a los sectores “de derecha” en el Congreso aprobando enmiendas al Código Penal de 1991, el Código Procesal Penal de 2004 y el Código Procesal Constitucional de 2021, abiertamente violatorias a la Constitución de 1993, sin culpas ni remordimientos: una ley para prohibir que el Ministerio Público y el Poder Judicial dispongan detención preliminar o prisión preventiva contra militares o policías que maten o hieran “con sus armas de reglamento” o en “legítima defensa”, una ley para que la Policía Nacional solicite congelación de cuentas bancarias, una ley para prohibir la citación de jurisprudencia foránea en las sentencias judiciales, etc. Ni mencionar que esos sectores “de derecha” no defienden la iniciativa privada, el derecho a la propiedad, la libertad de empresa, la competencia, el libre comercio y la cooperación social.
Sin embargo,
a la luz de reiterados y masivos abucheos e insultos constantes en público, los
altos índices de desaprobación ciudadana y la bajísima intención de voto, los
sectores “de derecha” perdieron la “batalla cultural”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario