Según el último sondeo nacional de la encuestadora CIT, publicado por el diario Expreso, la desaprobación al “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República alcanzaría el 82% de encuestados. La aprobación llegaría al 14%. Además, el 77% quiere que se vaya.
El “hombre sin sombrero” comienza a quedarse solo. Por eso su huida hacia Huancavelica (donde dijo e hizo el ridículo) para no recibir a los congresistas de la Comisión de Fiscalización y Contraloría del Congreso en el Palacio de Gobierno, pese a que había aceptado recibirlos. Su abogado (con nombre de anime japonés) esbozó excusas legales, pero la verdad es que el “hombre sin sombrero” carece de palabra. Es un mentiroso.
El “hombre sin sombrero” se atrinchera. Cree estar rodeado de “enemigos”. Odia al Congreso. Por eso lo ataca cada vez que puede y lo culpa de todo. Le molesta el Ministerio Público y el Poder Judicial. Detesta a los grandes medios de comunicación. Por eso no cesa de mostrar su hostilidad hacia los periodistas. Recela del empresariado. Desconfía de la Policía Nacional: por eso la maltrata tanto. Tiene un miedo atroz a las Fuerzas Armadas: por eso no se mete con éstas. Las relaciones con su socio político, el corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista, son cada vez más frías.
Jaqueado por escándalos políticos, denuncias de corrupción administrativa y conflictividad social creciente (huelga de transportistas, paro agrícola, marcha de maestros, etc.), ¿con quiénes contaría el “hombre sin sombrero”?. Con una sarta de oportunistas y sinvergüenzas que lo rodean. Ellos no le serán leales en la hora final y cuando esté perdido, lo dejarán. También contaría con sus amigos del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF), heredero ideológico de los terroristas de Sendero Luminoso en las décadas de 1980 y 1990, quienes pueden proveerle huestes para marchas y protestas callejeras.
El “hombre sin sombrero” tiene de su lado una parte de las federaciones de rondas campesinas. Cuando él repite en plaza pública que, si le encuentran un sol mal habido, se someterá a la “justicia” de las rondas campesinas, no es mera retórica. Son su gente y ésta puede -como el año pasado- movilizarse a Lima con armas blancas (machetes, hondas, etc.) o armas de fuego para defenderlo. Por supuesto, siempre puede reclutar con dinero desde el Gobierno nacional elementos lumpen capaces de “romper cráneos” y causar vandalismo.
Vimos el lunes 27 turbas de izquierda radical frente al Palacio Legislativo en Lima exigiendo el cierre del Congreso y el inicio de un proceso constituyente. Estas manifestaciones fueron replicadas en otras ciudades del país. En redes sociales corren rumores que se prepara un “asalto al Palacio Legislativo” para quemarlo o el “estrangulamiento de Lima”. Es el discurso de “lucha de clases” que se convierte en conato de “guerra civil revolucionaria”.
Cuando un
animal salvaje está herido es cuando más peligroso puede ser. Muy pronto
veremos cuán peligroso para el país es el “hombre sin sombrero”.
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