Comunistas, para rato

 

En marzo el impopular e “ilegítimo” Congreso aprobó en segunda votación una ley que propone la creación de veinte universidades estatales en todo el país.

Aunque respaldada en la Cámara “espuria” por las bancadas “de derecha”, fue iniciativa del catedrático y congresista Waldemar Cerrón, hermano del corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista. Waldemar, declarado marxista-leninista, ha promovido la creación de universidades estatales antes y continúa legislando en materia de educación superior.

Años de “demonización” izquierdista a las universidades privadas con la Ley Universitaria de 2014, norma alentada por el entonces congresista Daniel Mora durante el gobierno de Ollanta Humala, en una sociedad que sigue “endiosando” la educación superior, han logrado que personajes como el congresista Waldemar Cerrón alienten la proliferación de universidades estatales y poca gente le critique.

Considerando que Waldemar no tiene iniciativa política sin el visto bueno de su hermano Vladimir, prófugo de la justicia, ¿qué buscan los hermanos Cerrón legislando sobre universidades?. Recordemos que el partido político marxista-leninista de los hermanos Cerrón, oriundos de Junín, propuso para las elecciones generales de 2021 el “ingreso libre” a las universidades, pese a las críticas de educadores y pedagogos sobre que la propuesta “se cargaría” la calidad de la enseñanza. El incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo no pudo concretar la propuesta.

Como buenos marxistas-leninistas, los hermanos Cerrón piensan a mediano y largo plazo. Es una cualidad de los viejos comunistas que los sectores “de derecha”, bestias como ellos solos, no comprenden. Cerrón, el fugitivo, sabe que necesita nuevas banderas de lucha política si quiere ganar suficientes votos en las elecciones generales del próximo año que, al menos, le garanticen pequeñas bancadas en el Senado y la Cámara de Diputados, incluyendo una senaduría para su hermano legislador. Sabiendo que todas esas universidades en papel tardarán cierto tiempo en implementarse, ¿qué mejor promesa de campaña electoral que luchar por la expansión de la educación superior?. Apuesto que no pocos padres o madres de familia con hijos adolescentes lo considerarían.

Hay más. Esas universidades en papel surgirían a la hechura de Cerrón y su gente, por lo que podrían “capturarlas”: desde el rectorado y los decanatos hasta los consejos universitarios y los centros federados. Además, esas universidades serían centros de agitación política, semilleros de militancia “roja” y "cajas chicas" para el financiamiento del partido político. Ni siquiera los hermanos Cerrón estarían inventando la pólvora: estrategias políticas similares utilizaron diferentes facciones de izquierda radical en las décadas de 1970 y 1980.

A diferencia de los sectores “de derecha”, que serán barridos en las ánforas el próximo año, los hermanos Cerrón sí tiene posibilidades de sobrevivencia política. El comunismo siempre ha encontrado “tontos útiles” que le ayuden a reciclarse.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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