Porky, sin más ni más

 

Para la celebración por los cuatrocientos noventa años de fundación de Lima, Rafael López Aliaga, el Alcalde de Lima, invitó a Isabel Díaz Ayuso.

¿Quién es ella?. Es la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid: la segunda autoridad política más importante de España. Quien escribe ha oído varias veces a Díaz Ayuso cuando la han entrevistado en la radioemisora privada española esRadio.

Díaz Ayuso es una política de fuerte convicción liberal-conservadora. Defensora de la libertad individual, las instituciones y el imperio de la ley, además de creyente en la inversión privada, la propiedad privada, la libertad de empresa y el libre comercio. Tiene un discurso anti-izquierdista, pero quienes están más a la derecha que ella la desprecian. “Rojos” y “rojimios” españoles la aborrecen. Además, es fuerte opositora al inmundo gobierno de Pedro Sánchez.

Díaz Ayuso conoció a López Aliaga cuando este hombre viajó a España el año pasado. Tal vez éste creyó que traer a Díaz Ayuso le daría “respetabilidad”. Tal vez creyó que develar con ella la reubicada estatua ecuestre del conquistador español Francisco Pizarro (removida de la Plaza Mayor en 2003 por entonces alcalde capitalino Luis Castañeda, a sugerencia del arquitecto y entonces regidor metropolitano Santiago Agurto, fallecido en 2010) en el pasaje Santa Rosa aumentaría las posibilidades electorales para su próxima candidatura presidencial y senatorial. Personalmente, la presencia de Díaz Ayuso no suma nada a López Aliaga.

Primero, Díaz Ayuso vino con un mensaje no-político de reivindicación de la herencia hispana de Perú: elemento crucial en el proceso de mestizaje en la sociedad peruana, que aún no termina. Por eso no cayó bien en el “rojerío” peruano, que esperaba una “autoflagelación” por la conquista española del Tahuantinsuyo en 1532. De mi parte, concuerdo con el historiador José Antonio del Busto, lo indígena (se reubicó la wanka, el monumento al curaca Taulichusco, al lado del Palacio de Gobierno) y lo hispano son los elementos que conforman lo peruano y deberíamos reivindicar lo peruano. No obstante, Díaz Ayuso no vino a entrometerse en la política peruana ni a pedir el voto por López Aliaga.

Segundo, porque –según entrevista al diario El Comercio- Díaz Ayuso no sabe bien quién es López Aliaga: un ególatra prepotente. Un “asaltante de predios”, quien viola contratos, pretende desconocer fallos judiciales y denuncia penalmente periodistas o cualquiera que le lleve la contraria. Un derrochador de dinero público, quien tiene el desparpajo de utilizar el erario municipal para hacer proselitismo político. Un farsante, quien se llena la boca diciendo que la Presidenta de la República es “comunista”, pero sus congresistas sostienen su repudiado Gobierno. Un cómplice del putrefacto Congreso, cuya inmundicia está pudriendo la democracia restaurada en 2001.

Tampoco suma, porque poca gente en Perú conoce quién es Díaz Ayuso, pero sí conoce que los sectores “de derecha” en Perú (López Aliaga es el principal representante) son autoritarios, mercantilistas y muy corruptos.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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