El sueldazo

 

No habiendo transcurrido una semana desde la revelación de trece mineros asesinados en Pataz, La Libertad, a manos de criminales ligados a la minería ilegal, la Presidenta de la República nos sorprende con un acto de absoluta frivolidad.

De acuerdo a un reportaje de investigación periodística, el Presidente del Consejo de Ministros había solicitado al Ministro de Economía y Finanzas la necesidad de evaluar un aumento del sueldo de Su Excelencia. En el informe publicado, el Ministro de Economía y Finanzas ha consentido el incremento y faltaría su aprobación en sesión del gabinete ministerial. La noticia está causando revuelo en todos los medios de comunicación.

El sueldo presidencial ha sido un tema recurrente desde el retorno a la democracia en 2001. Al inicio, el gobierno de Valentín Paniagua fijo el monto al nivel que el sueldo parlamentario. Meses después, instalado el gobierno de Alejandro Toledo, fue aprobado un incremento hasta los 18 mil dólares. La indignación ciudadana fue tal que se redujo la cifra a 12 mil dólares. Sin embargo, el prestigio de Toledo comenzó a hundirse en su estilo de vida frívolo e indolente.

En 2006 el gobierno de Alan García, “cargándose” una norma legal sobre remuneraciones públicas, fijo el sueldo presidencial en 15 mil soles, aproximadamente. Fue un acto con tinte demagógico (los ministros ganaban más que García), pero no mal recibido por la ciudadanía. Los gobiernos de Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczysnki, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti y Pedro Castillo no alteraron el monto fijado. No obstante, Castillo había prometido bajar la cifra hasta igualarla al “sueldo de un maestro”, pero nunca lo hizo.

Consciente o no que es impopular, que encabeza un Gobierno desacreditado y sucio, que carece de credibilidad (las mentiras sobre las cirugías estéticas y la ausencia de varios días son demasiado notorias) y que, si no cae antes, terminará con sus huesos en la cárcel, la Presidenta de la República se quiere dar a sí misma este “regalito”.

Es necesario corregir ese error de 2006, pero no era el momento ni la persona adecuada para recibir este beneficio, que equivale a un aumento de 125%. En América Latina, Su Excelencia está sólo por encima del presidente boliviano Luis Arce. Con el incremento, se convertiría en el segundo gobernante mejor pagado del subcontinente. Sólo le superaría el presidente uruguayo Yamandú Orsi. Para la ciudadanía de a pie, que sufre (casi) todos los días el pésimo Gobierno nacional, la Presidenta de la República quiere ganar treinta y cuatro veces el salario mínimo en Perú.

Si Su Excelencia y los sectores “de derecha” que la sostienen políticamente insisten en justificar el inminente incremento del sueldo presidencial, tengan mucho cuidado. La ira popular puede empezar a rebasar el límite de la tolerancia colectiva.

Post data: ¿qué tiene en el cerebro el periodista Diego Acuña para, públicamente, idealizar al ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos, preso por corrupción administrativa, violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad?

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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