Si hace una semana alguien me hubiese dicho que el “sucio” Ministro del Interior, engreído de los sectores “de derecha”, caería, no lo hubiera creído.
Con 78 votos a favor, 11 en contra y 20 abstenciones, el putrefacto Congreso aprobó las mociones de censura contra el Ministro del Interior, otrora abogado de policías corruptos, personaje incompetente e intrigante. La Presidenta de la República y su repudiado Gobierno hicieron todo lo posible por defender a su ministro adorado hasta el final.
La caída del “sucio” Ministro del Interior, despreciable tipejo capaz de mentir como un bellaco, no hubiese sido posible sin la amenaza de una protesta callejera convocada por artistas musicales, como consecuencia del reciente asesinato del vocalista de la orquesta Armonía 10: hasta ahora, la víctima más ilustre de la criminalidad organizada. Hasta el final, el Gobierno nacional intentó “apretar” (como hizo antes con los transportistas) a algunos artistas para que desistan de asistir a la marcha que ellos mismos convocaron en el Centro de Lima. En este “apriete” estuvo involucrado un asesor de la congresista Patricia Juárez, como lo denunciaron las cantantes Yahaira Plasencia y Daniela Darcourt. Tras algunas horas de vacilación y la presión de las redes sociales, los dubitativos convocantes reafirmaron sus asistencias.
A la convocatoria se habían sumado numerosos colectivos ciudadanos, algunos partidos o movimientos políticos, sindicatos y federaciones universitarias. Individualmente, actores, cantantes, periodistas y demás anunciaron que irían. El “sucio” Ministro del Interior fue al Palacio Legislativo y habló con tutilimundi para mantener sus apoyos, pero muchos congresistas que hasta el día anterior lo habían defendido o se mostraban comprensivos con él, le bajaron el dedo. Temieron que si la Cámara no aprobaba la censura, quienes iban a manifestarse se enojarían más. No obstante, los sectores “de derecha”, el principal sostén político del Gobierno nacional, continuaron con sus vituperios anti-izquierdistas contra quienes participarían en la marcha. Una vez más Su Excelencia se “des-legitima” hablando públicamente de “marcha progre”.
Pese a que el impopular e “ilegítimo” Congreso ya había votado positivamente por la censura, la marcha en el Centro de Lima fue multitudinaria. Miles de personas marcharon desde la Plaza San Martín hasta la Plaza Bolívar frente al Palacio Legislativo rodeados de fuertes contingentes de la Policía Nacional. Varias facciones de izquierda radical nadaron a río revuelto, pero no pudieron conducir la protesta contra las extorsiones, el sicariato y demás delitos relacionados al crimen organizado, que afecta a gran parte de la sociedad. También hubo protestas callejeras en ciudades como Tumbes, Piura, Trujillo, Huancayo, Ayacucho, Arequipa y Juliaca. Inevitablemente, hubo consignas contra la desprestigiada Presidenta de la República y el hediondo Congreso.
¿Por qué cayó el “sucio” Ministro del Interior?. Las mafias (las únicas mafias que veo están en el Palacio de Gobierno y el Palacio Legislativo) siempre terminan peleándose entre éstas o dentro de éstas. Si esos sectores “de derecha” en el estercolero Congreso deben decidir entre salvarse ellos o salvar a uno de sus “sirvientes”, elegirán lo primero. Especialmente, faltando casi un año para las elecciones generales y buscando más de uno, mínimo, una senaduría o una diputación.
La
congresista Susel Paredes, impulsora de la primera moción de censura, ha
anunciado que pronto presentará una moción de destitución contra la Presidenta
de la República. Su Excelencia ya está advertida que no puede confiar en los
alacranes del cloacal Congreso.
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