Fuera de la realidad

 

Definitivamente, los sectores “de derecha” no saben de qué hablar, de qué hacer bullicio.

En el Palacio Legislativo, la congresista Susel Paredes había organizado en la otrora Sala Gustavo Mohme Llona una conferencia por los derechos de las personas transexuales y trans-género como consecuencia del “Día Internacional de la Visibilidad Trans”. En un algún momento, dos invitadas trans-género salieron hacia el baño de mujeres. Cerca de allí está la Sala Francisco Bolognesi, donde estaba sesionando la Comisión de la Mujer y Familia del impopular e “ilegítimo” Congreso, cuya presidenta es la congresista Milagros Jáuregui, pastora evangélica y una integrante de los sectores “de derecha”. Según declaraciones de Paredes, personal de confianza de Jáuregui se habría percatado de la presencia de las mujeres trans-género y las habría seguido hasta el baño para ver cómo orinaban. Fotografías de las invitadas de Paredes entrando y saliendo del baño de mujeres fueron publicadas por el diario Expreso, periódico convertido en pasquín “de derecha”.

Cuando terminó la conferencia, Paredes quiso ingresar al Hemiciclo Principal, porque había sesión de la Cámara “espuria”. En ese momento, los congresistas debatían la insistencia al proyecto de nueva “Ley de Cine”, ya aprobada. Quizá irritada por el incidente con las invitadas trans, una reportera de la televisora privada Willax, favorita por los sectores “de derecha”, inquirió malcriadamente a Paredes y la conminó a que “si se sentía hombre, ¿por qué no entraba al baño de hombres?”. Aunque Paredes recibió la solidaridad de otros congresistas como Ruth Luque o Sigrid Bazán, los sectores "de derecha" la emprendieron contra ella con argumentos homofóbicos.

Justamente, ese día la Cámara debatía -y terminó aprobando- una ley para regular el uso de baños públicos, impulsada por el congresista Alejandro Muñante, evangélico y también con fama de homofóbico. A parte de ser antieconómica al prohibir el cobro por el uso de baños públicos (¿no saben que cuesta mantener limpios y óptimos inodoros, pisos o lavamanos?), exige que cada quien entre al baño dependiendo únicamente de su condición biológica, su sexo. Una disposición legal enmascarada como “defensa de los niños”, pero pensada contra personas trans-géneros, quienes se perciben a sí mismas como hombres o mujeres y desean que los demás los percibamos también como hombres o mujeres.

Todo este bullicio es un bodrio. En sus cabezas ideologizadas, a los sectores “de derecha” no les interesa más que su pretendida “batalla cultural” que, supuestamente, libran contra las “fuerzas del globalismo”, pero la realidad no los acompaña. La “Gran Marcha por la Vida”, que tradicionalmente se celebra desde 2003, alentada por la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas, este año tuvo poca concurrencia en Lima: no más de mil asistentes. Lejanos los días cuando reunían a decenas de miles. Tan escasa fue la marcha que sólo fue reseñada por la televisora estatal.

Los sectores “de derecha” no tienen apoyo popular y el próximo año lo comprobaremos en las ánforas.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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