Porky, párele

 

Finalmente, el Tribunal Constitucional falló sobre un Hábeas Corpus contra los peajes en Puente Piedra de la concesionaria vial Rutas de Lima.

Los magistrados constitucionales declararon fundado parcialmente el recurso y ordenaron la suspensión temporal del cobro del peaje en el distrito de Puente Piedra, porque consideran existe la “vulneración al libre tránsito” de vecinos y conductores. No comparto ese criterio y el Tribunal Constitucional ha ido más allá de la naturaleza del Hábeas Corpus.

¿Por cuánto tiempo será la suspensión?. Hasta que la concesionaria vial y la Municipalidad Metropolitana de Lima determinen “vías alternas” a la vía donde se encuentran las garitas de peaje en Puente Piedra o el Poder Judicial determine penalmente si hubo o no actos ilícitos en la firma del contrato de concesión vial. Recordemos que el cobro de peajes estaba suspendido temporalmente por fallo judicial, pero apelable en instancias superiores. Aunque el fallo del Tribunal Constitucional no es apelable, los magistrados constitucionales no cuestionaron –ni debían cuestionar- la protección jurídica de los contratos-leyes, conforme la Constitución de 1993.

La concesionaria vial alega que sí existen “vías alternas” y, probablemente, busque defender su posición en arbitrajes internacionales. Judicialmente, todo terminó en Perú. Sin embargo, quien no está nada contento con el fallo es el Alcalde de Lima, quien sólo vive soñando con “cargarse” la concesión vial y “echar mano” de la caja por ingresos de los peajes y quien había depositado sus últimas esperanzas en el Tribunal Constitucional. Incluso había hecho el ridículo protestando afuera de la sede del colegiado o paseándose por estudios de televisión o cabinas de radio “suplicando” a los magistrados constitucionales que le den la razón. Todo fue en vano.

En conferencia de prensa, el Alcalde de Lima ha dicho que “no pueden existir vías alternas” al tramo evaluado de la concesión vial por el Tribunal Constitucional. Entonces al burgomaestre capitalino sólo le quedaría esperar que el Poder Judicial determine la supuesta corrupción administrativa en la firma de todos los contratos de concesión vial de la ciudad (recordemos, son dos), pero los casos penales están tardando varios años y pueden tardar varios años más, sin considerar que los jueces podrían no dar la razón a la comuna capitalina.

Los abogados del Alcalde de Lima (cuando los oigo hablar pienso cuánto se ha devaluado la carrera de Derecho) quieren acudir a instancias internacionales, pero irán a dar lástima. Ya cortes extranjeras y arbitrajes internacionales han recalcado una verdad irrefutable: mientras no existan condenados penalmente por supuestos delitos en los contratos de concesión vial limeños, no puedes gritar “peajes de la corrupción” ni nada por el estilo. 

Acabo con un consejo para el Alcalde de Lima: párele. No le voté y usted me desagrada, pero quiero que complete su mandato. Si insiste con su cantaleta, perderá la poca popularidad que le queda y conseguirá que su creciente número de enemigos políticos “se lo carguen”.


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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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