El ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, ya no es sólo un mentiroso casi patológico sino un demagogo embustero.
Quizá algo inquieto, porque ya no tiene la tribuna de la Alcaldía de Lima, no sube nada en las encuestas de intención de voto y, pronto, se conocerá la magnitud de su funesta administración metropolitana (su sucesor, Renzo Reggiardo, ha confeso públicamente que la comuna capitalina está "sin dinero"), López Aliaga recurre a la demagogia.
En una entrevista para la radioemisora privada Bethel, que pertenece a una conocida iglesia evangélica (está algo distanciado de la Iglesia Católica desde que el papa León XIV le cerró las puertas del Vaticano en el rostro), López Aliaga arremetió ahora contra la reforma constitucional aprobada por el putrefacto Congreso que restableció la bicameralidad perdida tras el golpe de estado del 05 de abril de 1992.
¡Plop!, como en la historieta chilena Condorito. López Aliaga dijo no estar de acuerdo con la instalación del Senado y la Cámara de Diputados, que surgirán de las elecciones generales del siguiente año, porque la bicameralidad -según él- traerá corrupción, privilegios y derroche de dinero público. Estaba bien la Cámara Única de ciento treinta integrantes e, incluso, ha ofrecido que, si ganase los comicios presidenciales, él (él solito) restablecerá la unicameralidad.
La reforma a la Constitución de 1993 restableciendo la bicameralidad, que “se cargó” la voluntad popular libremente expresada en el Referéndum de 2018 (90.51% del electorado votó NO a la bicameralidad frente a 9.49% que votamos SI), fue aprobada en el putrefacto Congreso con el apoyo entusiasta y decidido de todos los congresistas que, teóricamente, responden a López Aliaga: bicameralistas a ultranza. El mismo López Aliaga no criticó entonces la reforma constitucional. Insinuar ahora que la bancada parlamentaria “se rebeló” no sería creíble. De acuerdo con el cronista parlamentario del diario El Comercio, Martín Hidalgo, López Aliaga tiene amplia capacidad de decisión en su bancada. A su vez, López Aliaga ha confirmado que será candidato presidencial y también candidato senatorial.
Mucho cuidado con la promesa de “volver a la unicameralidad”. A partir del próximo año, toda reforma constitucional requerirá de la aprobación mayoritaria de ambas cámaras legislativas y los senadores nunca se suicidarían políticamente para favorecer a los diputados. La única forma de regresar a la unicameralidad o legitimar la bicameralidad sería mediante un proceso constituyente, al cual antes se ha opuesto López Aliaga, aunque hoy no sabemos.
¡Ojo!. López Aliaga es el primer postulante presidencial en hacer demagogia con la bicameralidad. Pronto se unirán otros. Todos ellos son conscientes que esa reforma constitucional del año pasado fue aprobada para favorecer solamente a un “nido de alacranes”, pero que la gran mayoría de la ciudadanía rechaza.
Un consejito
para esos futuros senadores y diputados: no se acostumbren demasiado a sus
escaños. Probablemente, no permanezcan los cinco años del mandato
parlamentario.
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