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Una nueva crisis política remese a la Presidenta de la República y su Gobierno.

Según una reciente denuncia periodística, el Presidente del Consejo de Ministros habría favorecido a una señorita con contrataciones en la administración púbica por tener o haber tenido un romance con ella. No es la primera vez que los medios de comunicación difunden una denuncia similar: existe un par de casos anteriores no debidamente aclarados. Pareciera que el Presidente del Consejo de Ministros tiene especial predilección por damiselas en apuros económicos.

Desde sectores políticos y la opinión pública se ha formado un coro de voces exigiendo la renuncia del Presidente del Consejo de Ministros, a quien la denuncia pilló en un viaje oficial a Canadá. Él fue, a fines de 2022 e inicios de 2023, el principal sostén político de la Presidenta de la República (se rumorea la convenció dos veces que no renuncie) cuando estallaron los conatos de revuelta y los focos insurreccionales en varios departamentos del país los meses siguientes a la caída del incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo.

Con el transcurrir del tiempo, el Presidente del Consejo de Ministros ha ido ganando mayor poder dentro del Gobierno nacional (la mayor parte del gabinete ministerial está conformado por allegados suyos), por lo que su cargo es bastante codiciado por intereses políticos o particulares que desean aprovecharse de la Presidenta de la República, quien no tiene partido o movimiento político, bancada parlamentaria ni gran apoyo popular. Por ejemplo, se presume que el influyente hermano de Su Excelencia ambiciona “cargarse” al Presidente del Consejo de Ministros para reemplazarlo por alguien funcional a sus ambiciones políticas.

Dudo mucho que el Presidente del Consejo de Ministros renuncie, a excepción que él desee irse. Si la Presidenta de la República es agradecida, le guardará lealtad a su Presidente del Consejo de Ministros y no le pedirá la renuncia. Se escudaría en que el Fiscal de la Nación interino inició la investigación preliminar sobre el caso y ésta tardaría. Cuando conozcamos las primeras conclusiones, la conmoción política por la denuncia periodística habrá pasado.

Por su parte, el Presidente del Consejo de Ministros no teme al Congreso. Diferentes congresistas vociferan que el Presidente del Consejo de Ministros debe irse, que no da para más y blá, blá, blá, pero no harán nada contra él. Una moción de interpelación en la Cámara es “inocua”, una denuncia constitucional demoraría un año, mínimo. ¿Moción de censura?. Ningún congresista la presentaría y si hubiese uno que lo hiciera, los demás la rechazarían. Casi la totalidad de congresistas jamás le habilitaría a la Presidenta de la República la posibilidad para que, de acuerdo con la Constitución de 1993, caigan dos gabinetes ministeriales y pueda disolver la Cámara.

¿Por qué el Presidente del Consejo de Ministros debiera renunciar?. Creo por decoro, pero hace tiempo que el decoro y la honorabilidad desaparecieron de la política y la función pública en Perú. No nos quejemos ahora.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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