Perú desnudo ("ESPECIAL")

 

Así ha quedado Perú ante el mundo, en el contexto de la cumbre por el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) y el cuarto paro nacional de transportistas convocado contra la criminalidad organizada este año.

Más allá del encuentro bilateral entre el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo chino Xi Jinping y la inauguración del puerto multimodal de Chancay (construido con capitales chinos), la APEC 2024 será recordada por las protestas callejeras por inacción o mala acción conjunta de la Presidenta de la República y su Gobierno y el Congreso contra la extorsión y el sicariato, que aumentaron exponencialmente en el país.

Al cierre de este artículo de opinión, podemos hacer un balance sobre el primer día de los tres anunciados. El paro, acatado por sindicatos y varias organizaciones de la sociedad civil, fue total o casi total en ciudades como Cusco, Puno, Cajamarca, Arequipa, Huancayo, Piura, Ica, Moquegua, Trujillo, Ayacucho o Huánuco. En Lima y Callao fue parcial: grupos de transportistas, mercados de abastos, comerciantes, taxistas, etc., quienes habían participado en los tres paros anteriores, recularon. Según trascendidos de los convocantes, el Gobierno nacional hizo todo lo posible por “desinflar” el paro en la ciudad capital prometiendo “el oro y el moro”, no mayor seguridad pública. Transcurrida la cumbre APEC, dudo muchísimo que cumpla las promesas.

En Lima y Callao, el paro se convirtió en una “protesta bochinchera”: el primer día, manifestantes buscaron llegar al Palacio Legislativo en el Centro Histórico. Había gente protestando contra la criminalidad organizada culpando (válidamente) a la despreciada Presidenta de la República, al “sucio” Ministro del Interior y al impopular e “ilegítimo” Congreso. También había quienes protestaban contra la cumbre APEC, los Estados Unidos, las empresas multinacionales y el libre comercio. Facciones de izquierda radical intentaron sacar provecho de las protestas y hasta había seguidores del ex mayor Antauro Humala. No faltaron familiares de quienes murieron durante los “conatos de revuelta” y los “focos insurreccionales” surgidos tras la caída del incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo el 07 de diciembre de 2022.

Quienes convocaron la paralización durante los días de la cumbre APEC decían querer que el mundo sepa qué sucede en Perú. Lo lograron: medios de comunicación extranjeros y agencias internacionales de noticias reseñaron en sus distintos portales web las protestas callejeras y la paralización en el país anfitrión. Era inevitable, porque junto a las delegaciones de los diferentes países venían equipos de corresponsales de prensa. Creo los manifestantes lo sabían y hasta había en las protestas pancartas escritas en inglés.

¿El paro cumplió los objetivos?. No. El Gobierno nacional esparció una sarta de mentiras sobre la APEC: Perú debe dar una “buena imagen” para atraer inversiones, las marchas “espantan” inversiones, etc. El sinvergüenza Presidente del Consejo de Ministros afirmó que la APEC ha comprometido mil quinientos millones de dólares en inversiones para Perú. ¡Falso!. APEC es un foro de comercio, no de inversiones. Perú tiene una oferta exportadora (no mejorada hace tiempo, por cierto) y acuerdos comerciales con casi todos los integrantes de la APEC. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo sí consiguió el Tratado de Libre Comercio con Hong Kong (provincia autónoma de China) y un protocolo complementario al Tratado de Libre Comercio con China.

No obstante, ¿qué ocurrirá cuando haya transcurrido la cumbre APEC y todo siga igual o, incluso, empeore en el país?, ¿no quedarán muchas personas resentidas y más enojadas que antes?. Ya el mundo ha visto desnudo a Perú.

 

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