Si un nefasto legado nos dejará los actuales congresistas, tanto “de izquierda” o como “de derecha”, son la abundancia de feriados no-laborales en el calendario cívico nacional.
Si antes, según Apoyo Consultoría, Perú era uno de los países con más días no-laborales en América Latina (si sumamos las vacaciones de 30 días, consagrados en la legislación laboral, además de los “feriados regionales”), gracias al Congreso en los dos últimos años, Perú se ha convertido en uno de los países con más días no-laborales en el mundo: 46 días al año. El primer lugar lo ocuparía Irán: 53 días.
Por iniciativa de la izquierda radical, el Congreso aprobó los feriados del 06 de agosto y el 09 de diciembre para conmemorar las batallas de Junín y Ayacucho en 1824. Este año el congresista Roberto Chiabra consiguió, pese a la observación de la Presidenta de la República, que la Cámara insista con el tercer feriado: 07 de junio, en conmemoración de la Batalla de Arica en 1880. Por último, aún no sé quién el “genio” al cual se le ocurrió convertir en feriado el 23 de julio, día en el cual murió el teniente aviador José Abelardo Quiñones en la guerra de 1941 contra Ecuador, cuando se celebran las Fiestas Patrias en ¡cinco días!. No descarto existan más “inteligentísimos” a quienes se les ocurra proponernos más feriados y sus colegas los respalden.
Para colmo, el calendario cívico también contempla feriados religiosos católicos cuando Perú es un país mayoritariamente católico, pero escasamente practicante y, además, las iglesias cristianas evangélicas no cesan de aumentar y existen otras confesiones religiosas. ¡Qué interesa a un cristiano evangélico, un adventista o un metodista, el 30 de agosto, día de la canonización de Santa Rosa de Lima, o a un mormón o un testigo de Jehová el primero de noviembre, el Día de Todos los Santos de la Iglesia Católica!, ¡qué importa, por ejemplo, a un judío o un musulmán el 24 de junio, día de San Pedro y San Pablo!, ¡qué le involucra a un ateo o agnóstico el 08 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción!
En julio pasado el Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo anunció que el Gobierno nacional elaboraría una propuesta legislativa para “reordenar” los feriados. Personalmente, los únicos feriados con contenido religioso debieran ser el Viernes Santo y la Navidad. En cuanto a los feriados cívicos, debiera desaparecer el 23 de julio (¡una tontería!) y ser reemplazado por el 12 de septiembre, un “día de la pacificación nacional”, en conmemoración a la captura de Abimael Guzmán, el líder fundador de los terroristas de Sendero Luminoso, en 1992. El resto de feriados cívicos se podrían mantener.
Quien escribe le gustaría un feriado por el “día de la Constitución”, como existen en tantos países. No obstante, con ese cuestionamiento imborrable a la “legitimidad de origen” de la Constitución de 1993, ese deseo no es factible.
Aunque haya
oposición de la Iglesia Católica o los sindicatos, ojalá se concrete una
propuesta, porque el calendario cívico nacional se ha convertido en una “vergüenza”.
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