Un titular interior en el diario Perú21 me llamó un poco la atención: el Senado paraguayo aprobó una ley para “controlar” las organizaciones no gubernamentales, ONG.
Decidí revisar la página web del diario paraguayo ABC Color. Entonces conocí la verdad: el hegemónico Partido Colorado, de línea derechista, con parte de la oposición al gobierno de Santiago Peña (un respetable y decente tecnócrata “colorado”), consiguió aprobar en el Senado el lunes 08 de julio un proyecto de ley que “establece el control, la transparencia y la rendición de cuentas de las organizaciones sin fines de lucro”. Fueron treinta y cuatro votos a favor, nueve en contra. La norma ha pasado a la Cámara de Diputados.
En Paraguay, el mentado proyecto de ley, conocido allá como “Ley Anti-ONG”, es altamente controvertido. Para el resto de la oposición, quien está detrás de la iniciativa legislativa es el polémico y autoritario ex presidente Horacio Cartes, quien es el mentor político de Peña. El proyecto de ley es tan controvertido que, hasta el Arzobispo de Asunción, en nombre de la Iglesia Católica (que tiene ONG), había pedido públicamente a los senadores “diálogo” y “búsqueda de consenso”. Por lo pronto, la norma aprobada causa mucha controversia en la Cámara de Diputados. Incluso hay diputados oficialistas, favorables a una mejor regulación, a quienes no les gusta lo que el Senado aprobó.
En Paraguay, las ONG tiene una mayor regulación que en Perú, pero no más eficaz. La iniciativa legislativa es bastante controlista y burocratizante. Para muchos diputados opositores, la ley no sólo atenta contra la libertad de asociación señalada en la Constitución de 1992 sino es una mala remembranza de la dictadura del general Alfredo Stroessner, que rigió treinta y cinco años los destinos de Paraguay.
¿Por qué el diario Perú21 no mencionó ni una sola palabra sobre el rechazo a la citada norma en Paraguay?. Creo que quien redactó la nota informativa y el editor que la validó son favorables a que acá se apruebe una norma similar. Ambos olvidaron que el debate y la pluralidad de opiniones es saludable. Al menos, para realizar una labor periodística objetiva. Si el periodismo es un reflejo de la sociedad, la sociedad peruana está anómala.
Si en un país relativamente normal como Paraguay una norma tan polémica como ésa que pretende “controlar” a las ONG causa tal revuelo, ¿qué puede ocurrir en un país como Perú, con el impopular Congreso “ilegítimo”, porque se salió de la Constitución de 1993 y está concentrando muchísimo poder, la Presidenta de la República y su desacreditado Gobierno que “no gobiernan” y unos sectores “de derecha” enloquecidos y delirantes, dispuestos a “cargarse” el país para ganar su guerra político-ideológica?, ¿un país donde colectivos ciudadanos “de izquierda” empiezan a enfrentarse contra colectivos ciudadanos “de derecha” en las calles y éstos agreden a quienes consideran enemigos políticos (ya no les son suficientes los “escraches”), como la abogada Giuliana Loza o el fiscal especial José Domingo Pérez?.
Bienvenidos
a nuestro país anómalo.
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