Una noticia pasó desapercibida, semanas atrás: una ONG “progre” envió una petición al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro.
Esta petición fue firmada por varias personalidades políticas e intelectuales, encabezadas por los ex embajadores Harold Forsyth, Manuel Rodríguez Cuadros y Diego García-Sayán. En la misiva se señala que la democracia restaurada en 2001 está siendo socava por distintas reformas constitucionales, leyes y resoluciones legislativas aprobadas por el Congreso, las cuales se estarían “cargando” la institucionalidad y el imperio de la ley, a tal punto que Perú hoy tendría un “régimen político hibrido”.
Concuerdo con gran parte del escrito. La referencia al “régimen político hibrido” en Perú la leí un par de meses atrás en un artículo de opinión publicado por el portal web de noticias venezolano talcualdigital.com, escrito por la ex diputada Paulina Gamus, opositora a Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En la misiva a Almagro, los firmantes solicitan que la OEA active la Carta Democrática Interamericana. A Almagro, quien tuvo una actitud cómplice con el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo hasta la caída el 07 de diciembre de 2022 y se negó rotundamente escuchar a quienes le pedían “intervención” frente las “irregulares” elecciones generales de 2021, no le pediría ni un vaso con agua.
Esa misiva fue respondida con una “contra-misiva”, firmada por una larga lista de políticos, empresarios, profesionales y militares o policías retirados, respetables algunos y otros no tanto, dirigida también a Almagro. ¿Cuáles son las características de la segunda misiva?. Casi todos los firmantes pertenecen a los sectores “de derecha”, quienes respaldan todo o casi todo lo que el Congreso ha hecho recientemente, tienen un rabioso discurso anti-izquierdista y varios son nostálgicos de la dictadura de Alberto Fujimori. ¿Cuál es el mensaje?. Según ellos, desde la época de la Transición, Perú ha estado “dominado” por esas elites a quienes llaman “caviares”, que he llamado la “progresía” limeña, con ciertos “intereses de casta”. Nunca ha habido “democracia” sino -textualmente- una “república caviar”, que controlaba instituciones y distorsionaba el imperio de la ley. Por tanto, todas las acciones que el Congreso está aprobando desde 2022 son para “rescatar la democracia”. Forzando el lenguaje, es una “des-caviarización”.
Más allá que sea liberal, para cualquier persona mínimamente instruida en conceptos básicos sobre qué es la democracia (elecciones libres, libre expresión, defensa de las instituciones y el imperio de la ley, pluralismo político o alternancia en el poder), la segunda misiva pone los cabellos de punta. ¿Cómo pueden hablar de “rescatar la democracia” quienes han aplaudido o callado todas las violaciones más groseras e impunes a la Constitución de 1993?, ¿cómo pueden considerarse “demócratas” quienes celebraron que el Congreso “se cargara” la voluntad popular libremente expresada en el Referéndum de 2018 con esa “cochinada” de reforma constitucional para restablecer la bicameralidad?, ¿cómo pueden, siquiera, escribir a Almagro, a quien hasta hace poco tiempo consideraban un “comunista” simpatizante de Cuba, Venezuela y Nicaragua, pese a que en esos países no pueden verlo ni en fotografía?. CINICOS.
También peligros, porque estamos ante una
patota de fanáticos, quienes están dispuestos a destruir el país creyendo que
así ganarán la guerra político-ideológica. Les aseguro que ellos ni sus
enemigos políticos saldrán victoriosos.
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