Autoridad y poder

 

Los antiguos romanos distinguían cuando sus dirigentes tenían “autoritas” (autoridad) o “potestas” (poder), no siendo denominaciones equivalentes.

Definitivamente, la gran mayoría de quienes integran el Congreso "ilegítimo" tienen “potestas”, pero no “autoritas”. Ante un reciente comunicado conjunto -y unánime- de la Junta de Fiscales Supremos y todas las juntas de fiscales superiores rechazando las últimas iniciativas legislativas o de reforma constitucional para socavar la autonomía y las funciones del Ministerio Público y el Poder Judicial y pidiendo a la ciudadanía protestar ante esta “demolición institucional”, el Congreso “ilegítimo” respondió con un comunicado absurdo, grosero y cínico.

En pocas palabras, el comunicado exigió a los fiscales que se ocupen de “perseguir criminales” (como si no los hubiera en el Palacio Legislativo, incluido quien preside la Cámara “espuria”, un “delincuente”) y no interfieran en las competencias del Congreso. A la ciudadanía le exigió "respetar" la Constitución de 1993. ¡Con qué cara pueden estos “escarabajos” exigirnos respetar la Constitución de 1993 cuando no sólo la violan con continuas leyes inconstitucionales aprobadas sino que han “extra-constitucionalizado” el Congreso al “cargarse” la voluntad popular libremente expresada en el Referéndum de 2018 aprobando la inmoral reforma constitucional para restablecer la bicameralidad!.

Para colmo, algunos congresistas apuntan con sus dedos acusadores a la Presidenta de la República por su impopularidad, como si ellos se dieran “baños de multitudes”, o hacen alarde de poder “pechando” a la Junta de Fiscales Supremos o amenazando a los vocales de la Corte Suprema de Justicia, como si el poder que concentran será ilimitado e indefinido. Tienen “potestas”, pero hace mucho tiempo perdieron la “autoritas”.

Un personaje que no tiene “autoritas” y tampoco “potestas” es el Ministro de Educación. Se ha mostrado a favor de la ley aprobada por el Congreso “ilegítimo” que “se cargue” la Ley de Reforma Magisterial de 2012 incorporando miles de maestros desaprobados en las evaluaciones periódicas. Aceptó reunirse con el ilegal sindicato magisterial ligado al Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF), heredero de los terroristas de Sendero Luminoso entre 1980 y el año 2000. Se ha convertido en un “lame-zapatos” de la Presidenta de la República, insinuando que ella podría ser candidata presidencial para las elecciones generales de 2026.

El colmo: ante las denuncias de padres de familia sobre casos de estupro hacia niñas nativas de Amazonas por parte de maestros de educación bilingüe en los últimos catorce años, el Ministro de Educación insinuó que fueron una “práctica cultural” indígena. Hace rato que este caballero debió renunciar, pero el Presidente del Consejo de Ministros (un servil más) no le pide la renuncia y en el Congreso “ilegítimo” tiene defensores.

Advierto que perderemos la democracia restaurada en 2001 si seguimos dirigidos por personajes con “potestas”, pero sin “autoritas” o sin “potestas” ni “autoritas”.

  

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