Cuando veo un político “de derecha” en pose de listo, muy listo y no puede consigo mismo, porque es listo, de verdad, me da pena.
Esta actitud la vimos con la mayoría absoluta fujimorista en el Congreso, entre 2016 y, más o menos, 2018. ¿Recuerdan la feroz huelga magisterial de 2017?, ¿recuerdan que esa paralización catapultó a la escena pública a un oscuro sindicalista llamado Pedro Castillo?, ¿recuerdan quienes llevaron a Castillo y sus compinches alborotadores hasta el Palacio Legislativo?. Quienes más, los fujimoristas, la quinta esencia de los sectores “de derecha” de estos tiempos.
A congresistas de entonces como Héctor Becerril, Daniel Salaverry, Cecilia Chacón, Rosa Bartra, Miguel Torres o Luis Galarreta les importó un pepino “aupar” a un comunista siniestro como Castillo (en esa época no teníamos idea que era tan poco “ilustrado”) ni que detrás de la huelga estuviera el Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF), heredero ideológico del terrorismo comunista de Sendero Luminoso en las décadas de 1980 y 1990. No, sólo querían “jorobar” al gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki (intentando censurar a la Ministra de Educación, como habían censurado a su antecesor el año anterior, y después negando la primera cuestión de confianza al gabinete ministerial) hasta conseguir “cargárselo”. Supongo que todos ellos creyeron que eran “listos”, “muy listos”, “recontra listos”, que pueden aprovecharse políticamente de esos “rojos” alborotadores.
Craso error. Los comunistas tienen una infinita vocación de poder. Quieren controlarlo todo. El poder total es la única forma cómo podrían implementar la anhelada “revolución” para aniquilar las clases sociales y suprimir la propiedad privada. Los comunistas no tienen escrúpulos en mentir, robar y hasta matar: ha sido invariable esa metodología política desde 1917 en Rusia. Por más que en sectores “de derecha” haya sinvergüenzas, pillos y autoritarios, jamás se compararán con “rojos” y “rojimios”, capaces de encumbrar una dictadura totalitaria. Por desgracia, en los sectores “de derecha” no se enteran de nada. Creen que pueden negociar o pactar con ellos (lo creen, porque tienen enemigos comunes) y no sucederá nada malo. Cuando los comunistas están en el poder, es otra cosa. Ahí sí los sectores “de derecha” están muertos de miedo, como lo estuvieron hasta el 07 de diciembre del año pasado.
Posiblemente, Becerril, Chacón, Salaverry, Bartra, Torres o Galarreta tuvieron tiempo para arrepentirse de lo que hicieron hace ¡seis años! y comprender que, al final, no fueron tan “listos” como pensaron. De igual modo, los actuales políticos “de derecha” en el Congreso, varios de los cuales también se creen “listos”, “muy listos”, “demasiado listos”, y se toman selfies con sus colegas “rojos”, votan con los ellos en la Cámara o las comisiones o respaldan candidatos “rojos” para instituciones públicas importantes como la Defensoría del Pueblo creyendo que no sucederá nada malo, sepan que se equivocan.
Cuando los
sectores “de derecha” van, “rojos” y “rojimios” están de regreso.
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