Pronto se estrenará en salas de cine una película creación de la empresa productora cinematográfica Tondero basada en la vida de la escritora feminista francesa de ascendencia peruana Flora Tristán.
Flora Tristán es uno de esos personajes históricos poco conocidos, pero significativos. Nacida en 1803, fue hija ilegítima de un aristócrata peruano del Virreinato. Al morir su padre, vivió su adolescencia junto a madre en un barrio marginal de París trabajando para sobrevivir. En 1821, a los diecisiete años de edad, se casó con un malnacido, celoso posesivo y maltratador, con quien concibió tres hijos. Su hija menor sería años después la madre del pintor francés Paul Gauguin.
Gracias al abogado y antiguo magistrado virreinal Pedro Mariano de Goyeneche, pariente de la familia Tristán, Flora viajó a Perú en 1832 para encontrarse con su tío Pío Tristán en Arequipa y cobrar la herencia del padre fallecido. Ella arribó a Perú en 1833 y permaneció hasta mitad del año siguiente. Aunque su tío la había apoyado económicamente durante cinco años tras su separación conyugal, negó a Flora la herencia de su padre por la condición de ilegitimidad. Ella viajó a Lima, donde vivió varios meses hasta embarcase en el Callao rumbo a Gran Bretaña.
Nuevamente, en Francia, en 1838 Flora fue víctima de un intento de asesinato por su ex marido. Para entonces era conocida en la prensa escrita europea. Quizá por su difícil experiencia de vida o su aguda sensibilidad social, a partir de 1840 comenzó a abanderar causas sociales como la emancipación femenina, la defensa de los obreros ante la explotación laboral bajo la naciente industrialización o la abolición de la pena capital. Flora murió en 1844, enferma de tifus.
¿Por qué es importante Flora Tristán en la historia de Perú?. Posiblemente, por su libro Peregrinaciones de una paria, un diario de viajes sobre su vivencia en Perú entre 1833 y 1834. Observadora y analítica, Flora escribió detenidamente sobre prácticas y costumbres en el país de entonces. Su estadía en Perú coincidió con la crisis política de 1833, la redacción de la Constitución de 1834 y la guerra civil entre los generales Agustín Gamarra y Luis José de Orbegoso.
A diferencia de la Francia de entonces (el reinado de Louis-Philippe I, rey de la dinastía Orleans), envuelta en los ideales del constitucionalismo y el progreso material, el Perú que vio Flora le pareció muy atrasado e, incluso, incomprensible. Ella, por ejemplo, presenció asombrada en una cafetería de Lima a dos diputados, uno de tendencia liberal y otro conservador, discutir airadamente, casi a punto de la agresión física, para después salir del lugar riendo y abrazados. También contó sobre un debate que tuvo en Arequipa con el ex diputado y entonces coronel Miguel de San Román (futuro Presidente de la República), en el cual ella defendía convincentemente el libre comercio y él, neciamente, el proteccionismo.
La
izquierda radical adoptó a Flora Tristán como “proto-socialista”, pero solamente
fue una mujer excepcional para la época. Ojalá el filme le haga justicia.
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