Vergüenza como país

 

Desde el inicio de los contundentes paros de transportistas en Lima y Callao el Gobierno nacional ha insistido con un mantra: Perú no puede parar.

A consecuencia de la pronta cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en Lima, Pisco y Chiclayo, surgió otro mantra: Perú debe mostrar su mejor imagen ante el mundo. Lo ha pregonado el Gobierno nacional. También los gremios empresariales. Por supuesto, los sectores “de derecha”, dentro y fuera del Congreso. Proponer paros, huelgas o marchas callejeras durante los días de la cumbre APEC es “avergonzar al país”, “sabotear a Perú”, casi un delito de “traición a la patria”.

Excepto Uruguay y Costa Rica, todos los países de América Latina, en mayor o menor medida, "dan vergüenza". Perú también y damos vergüenza como país hace rato.

Connacionales, ¿no damos vergüenza por haber tenido cuatro sucesiones constitucionales a la Presidencia de la República y cuatro gobiernos no-electos desde 2018?, ¿no damos vergüenza por haber tenido una candidata presidencial que rehusó reconocer su derrota electoral en 2016?, ¿no damos vergüenza que un “psicópata”, quien nos desgobernó treinta meses, “se cargara” el Congreso el 30 de septiembre de 2019?, ¿no damos vergüenza, peruanos y peruanas, por haber sido el país con más fallecidos per cápita en el mundo durante la pandemia viral COVID-19?.

¿No damos vergüenza por haber celebrado unas elecciones generales en 2021 salpicadas por “irregularidades”?, ¿no damos vergüenza por esos “conatos de revuelta” y “focos insurreccionales” estallados en el país tras el 07 de diciembre de 2022 cuando cayó el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo?, ¿no damos vergüenza por haber tenido una economía sana y próspera las últimas dos décadas y ahora tengamos baja inversión privada, alto desempleo, mayor pobreza, una inflación persistente y un déficit fiscal disparado?.

Peruanos y peruanas, ¿no damos vergüenza teniendo una legión de políticos sinvergüenzas, bribones o delincuenciales, autoproclamados “democráticos”, pero que violan incansablemente la Constitución de 1993, agacharon la cabeza ante el féretro de un ex dictador golpista, venal y violador de Derechos Humanos y fantasean con “cargarse” la democracia restaurada en 2001?, ¿no damos vergüenza por esos trúhanes de la política que “se cargaron” la voluntad popular libremente expresada en el Referéndum de 2018 para imponernos unas reformas constitucionales que sólo benefician a ellos?.

Por último, ¿no damos vergüenza por la Presidenta de la República que no puede salir a la calle sin ser insultada y pifiada?, ¿no damos vergüenza teniendo un Ministro del Interior “sucio”, entretenido con su perorata anti-izquierdista?, ¿no damos vergüenza por el impopular e “ilegítimo” Congreso, que legisla fuera de la Constitución de 1993 y para favorecer minorías, incluyendo minorías criminales?. Podría continuar, pero el recuento es deprimente.

Lo siento mucho. Perú no tiene ninguna buena imagen que mostrar ante el mundo. Damos vergüenza hace rato y debemos comenzar a aceptarlo.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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