Reelección si, reelegidos no

 

Con la reforma a la Constitución de 1993 sobre la bicameralidad recientemente ratificada por el Congreso, vuelve también otra polémica: la reelección parlamentaria inmediata.

El tema no es nuevo. Una excusa que utilizó Alberto Fujimori para justificar el golpe de estado del 05 de abril de 1992 fue que los senadores y diputados “se reelegían”: según él, eso era malo. En una cultura política tan anti-parlamentaria como la peruana, que un político permanezca mucho tiempo en el Congreso es “mal visto”. Mucha gente cree que ese político “se corromperá”, aprenderá las malas “mañas” de la política. Por tanto, mejor si son políticos nuevos, políticos que recién ingresan al Congreso. Ellos sí “representarán al pueblo”, no los otros.

Buscando ganar réditos políticos inmediatos, en 2018 el nefasto gobierno de Martín Vizcarra promovió las cuatro reformas constitucionales, que el Congreso aprobó para que después sean ratificadas en referéndum. Una era la prohibición de reelección parlamentaria inmediata: los congresistas sólo podrían aspirar a un nuevo mandato después de cinco años. Así se promovería la tan fantaseada “renovación política”.

Desde el retorno a la democracia en 2001, la tasa de congresistas que conseguían la reelección era bastante baja. Estudiosos la situaban en alrededor del 27%. Mejor dicho, los comicios parlamentarios eran muy competitivos y pocos congresistas conseguían conservar su escaño. Resalto el caso de Mauricio Mulder, tres veces reelegido con gran porcentaje de votos válidos. Tal vez a usted no le gustaba Mulder, pero a otros electores sí.

A pesar de la evidencia existente, primó la ignorancia, la ceguera ideológica y la mezquindad política. La pregunta sobre la prohibición de reelección parlamentaria inmediata en el Referéndum de 2018 obtuvo 85.81% por el SI y 14.19% por el NO. Aunque los votos se contaron y las ánforas hablaron, había una interpretación política evidente: era un “voto castigo” contra el Congreso y los congresistas de entonces. Creo que, si no hubiese habido la prohibición ratificada en referéndum, la gran mayoría de esos congresistas no hubiera sido reelegida. El “voto castigo” hubiera ocurrido en las elecciones generales de 2021.

La reforma constitucional sobre la prohibición de reelección parlamentaria inmediata sí tuvo consecuencias políticas. Frustró la carrera política de personajes con buen desempeño parlamentario y dejó vía libre a demagogos, charlatanes y sinvergüenzas. El Congreso elegido extraordinariamente en 2020 es un ejemplo. El Congreso elegido en 2021 también.

Ese mismo Congreso, lleno de advenedizos más “mañosos” que los veteranos, a consecuencia de la prohibición de reelección parlamentaria inmediata, no ha tenido problemas en “cargarse” la voluntad popular libremente expresada en las ánforas, en 2018. Muchos de esos congresistas que votaron a favor quieren ser candidatos a senadores o diputados.

No obstante, con la vuelta a la reelección parlamentaria inmediata, volverá también el “voto castigo” y preparémonos para la paliza electoral que recibirán muchos.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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