Contra el Congreso

 

El servil Ministro de Justicia y Derechos “se fue de boca”.

En entrevista radial con el periodista Nicolás Lucar, dijo que el “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República y su incompetente, corrupto e ideologizado Gobierno no descartan la posibilidad de “cerrar el Congreso” si no hay “consensos”. Posteriormente, el lenguaraz se rectificó, pero sin convencimiento. No obstante, en el Congreso varios congresistas pidieron citar al Ministro de Justicia y Derechos Humanos a la Comisión Permanente del Congreso.

Ninguna de las constituciones que ha tenido el Perú autorizó al Presidente de la República “cerrar el Congreso”, a su libre criterio. Siempre fue una acción inconstitucional, arbitraria y brutal. La Constitución de 1979 permitía la disolución de la Cámara de Diputados si ésta censuraba o negaba confianza a tres gabinetes ministeriales. El Senado era indisoluble. El golpe de estado del 05 de abril de 1992, con tropas en las calles de Lima, tuvo como una de sus consecuencias el “cierre del Congreso”. Era la normalidad política hasta entonces. Conviene la aclaración.

La Constitución de 1993 permite la disolución de la Cámara si ésta censura o niega confianza a dos gabinetes ministeriales. Disuelta la Cámara, funciona la Comisión Permanente, sin capacidad legislativa. Mediante antojadizas interpretaciones jurídicas y abogados leguleyos, el 30 de septiembre de 2019 el gobierno de Martín Vizcarra, con turbas de izquierda radical rodeando el Palacio Legislativo, forzó la disolución de la Cámara argumentando que había sucedido lo que realmente no había sucedido. Aún es un hecho político fresco en la memoria colectiva. Discrepo con quienes le llaman “golpe de estado”, porque es un caso inédito y diferente en nuestra historia.

Creo el Ministro de Justicia y Derechos Humanos pretendió con este anuncio subir algunos puntos de aprobación para el impopular “hombre sin sombrero”, y, de paso, “meter miedo” a los congresistas. Falló. El “hombre sin sombrero” no cuenta con excusas jurídicas, fuerza política ni respaldo militar para repetir experiencias anteriores. De ahí que quienes todavía le apoyan (personas no duchas en Derecho) no entienden por qué no “cierra el Congreso” si se lo piden. A su vez, este anuncio podría influir dentro del Congreso en la elección de una Mesa Directiva “de guerra”, presta a activar la sucesión constitucional en la Presidencia de la República cuando llegue el momento.

¿El “hombre sin sombrero” sueña con “cargarse el Congreso”?. Creo sí, pero sus huestes sólo podrían aspirar a “asaltar el Palacio Legislativo” e incendiarlo, además de golpear congresistas. Para quienes gustan evocar Venezuela a cada rato, les recuerdo que en 2016 la dictadura de Nicolás Maduro (una herencia política e institucional de Hugo Chávez) envió a sus violentas fuerzas de choque para asaltar el Palacio Federal Legislativo en Caracas y golpear a diputados de la entonces mayoría opositora en la Asamblea Nacional.

Créanme: si algo así ocurriese en el Perú, sería lo último antes de la caída del “hombre sin sombrero”.

 

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