Donald Trump no está en Perú ("ESPECIAL")

 

En los Estados Unidos, el magnate, ex presidente y candidato presidencial Donald Trump ha ganado las elecciones de este año.

Pese a que las encuestas de intención de voto presagiaban una victoria ajustada, Trump ha triunfado arrolladoramente. Su partido, el Partido Republicano (no es sombra de lo que alguna vez fue), tendría mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes. La contendora, la vicepresidenta Kamala Harris, candidata del Partido Demócrata (una “bolsa de gatos”), tuvo un mal desempeño e hizo una campaña decepcionante. Trump volverá a la Casa Blanca el próximo 20 de enero.

Obviamente, hay factores que explican bien la victoria electoral de Trump: la economía y la inmigración. En cierta medida, ha sido un “voto castigo” contra el presidente Joe Biden y los demócratas. Aunque a muchos estadounidenses asustan los arrebatos autoritarios del septuagenario Trump, en los Estados Unidos las instituciones y el imperio de la ley (aún) son lo suficientemente fuertes para soportarlo. Por otro lado, a su joven candidato vicepresidencial, el senador DJ Vance, lo considero un “resentido social” y estos individuos son peligrosos en política.

Por ser la primera potencia económica y militar del mundo, las elecciones en los Estados Unidos interesan al resto del planeta. La invasión militar rusa a Ucrania, la guerra en la Franja de Gaza, la tensión bélica con Irán y la creciente disputa con China están en juego. En América Latina, donde al State Department le preocupa sólo el narcotráfico o la inmigración, el presidente argentino Javier Milei y el -ahora- dictador salvadoreño Nayib Bukele felicitaron a Trump.

En Perú, desde las vocerías mediáticas y las redes sociales, los sectores “de derecha” han celebrado el triunfo electoral de Trump. El polémico individuo abrazó hace tiempo el “discurso anti-izquierdista” y los sectores “de derecha” lo consideran uno de los suyos. La congresista Patricia Chirinos no tuvo reparos de pedir licencia al “putrefacto” Congreso para viajar hacia los Estados Unidos y hacer campaña por Trump. Elementos más intransigentes, como el inefable abogado Aldo Mariátegui, incluso plantearon que, si ganaba Trump, Perú debía salir cuanto antes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sin temer “represalias” de los Estados Unidos.

Los sectores “de derecha” peruanos se están equivocando. Como en 2016, Trump ha ganado con un fuerte discurso político disruptivo, prometiendo una “autoridad fuerte” y una Casa Blanca políticamente decidida. Harris era la “candidata del establishment político”, la continuación de la Administración Biden y la encarnación del “desorden” y la “corrupción política”, supuestamente, imperantes que Trump sí enfrentaría.

Al contrario, los sectores “de derecha” en Perú son parte del repudiado establishment político. Cada vez lucen como los guardianes del status quo, que la gran mayoría de la ciudadanía rechaza. Son quienes sostienen políticamente a la impopular Presidenta de la República y su desacreditado Gobierno. Carecen de apoyo popular. Están muy manchados por escándalos políticos y denuncias por corrupción administrativa. Para colmo, tras varios años de política divisionista, el “mensaje anti-izquierdista” no ha calado en la sociedad peruana.

Que los sectores “de derecha” peruanos celebren el triunfo electoral de Trump, pero en Perú el viento político empieza a soplar en dirección opuesta. Si en los Estados Unidos están de ida, en Perú ya estamos de regreso.

 

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