Constitución de 1993, ¡ya para qué! ("ESPECIAL")

 

Los sectores “de derecha” están empeñados en autodestruirse y, de paso, destruir Perú.

La Constitución de 1993 fue hechura de la dictadura de Alberto Fujimori. Basta buscar y leer los Diarios de Debates del Congreso Constituyente Democrático (CCD) para comprobarlo. Un cuestionable referéndum constitucional privó de la “legitimidad de origen” a la nueva Constitución. Con la Constitución de 1993 se hizo la transición hacia la democracia entre los años 2000 y 2001. Los posteriores comicios libres consecutivos y todas las autoridades nacionales o sub-nacionales emanadas de las ánforas le dieron a la Constitución de 1993 la “legitimidad de ejercicio” que no tuvo con la dictadura.

Con el propósito de que la Constitución de 1993, que iba a someterse a una reforma total, no fuera una “carta entregada” sino un verdadero pacto social que regule las relaciones entre los individuos en la sociedad y entre ésta y el poder, en 2001 el Congreso aprobó una ley para retirar al texto constitucional la firma de Fujimori. En términos jurídicos, ese garabato japonés no “des-promulgaba” la Constitución de 1993 (como creía entonces el ex senador Alberto Borea) ni causaba efecto jurídico alguno.

Hace algunos meses la Comisión de Constitución y Reglamento del impopular e “ilegítimo” Congreso votó y la Comisión Permanente ha aprobado una ley para derogar aquella de 2001 y reponer la firma del ex dictador en el texto. Falta que la autógrafa sea enviada a la Presidenta de la República. De acuerdo a sus promotores, los hegemónicos sectores “de derecha”, esta ley es para “salvaguardar la memoria histórica” de Perú. Excusa cínica viniendo de quienes, al mismo tiempo, niegan que militares o policías violaran derechos humanos o cometieran crímenes de lesa humanidad durante los años de la violencia terrorista entre 1980 y 2000. 

¿Salvaguardar qué?. Nadie negó nunca que la Constitución de 1993 fue redactada en la época de Fujimori, como tampoco podría negar que funcionó relativamente bien durante más de veinte años de democracia ininterrumpida. Por su parte, nadie conocedor de Derecho Constitucional podría negar que actualmente queda muy poco del texto original, a causa de las numerosas reformas constitucionales aprobadas a lo largo de este siglo. Especialmente, por este putrefacto Congreso.

Entonces, ¿para qué?. Es parte del “revisionismo histórico” anti-izquierdista dentro de esa delirante guerra político-ideológica en la cual los sectores “de derecha” están presos, alimentada también por extranjeros extremistas como el escritor argentino Agustín Laje, que consiste en “cargarse” la Transición y renegar de la democracia para reivindicar la dictadura. La figura del ex dictador es funcional a esos propósitos.

¿El pueblo?. Cuando Fujimori falleció el año pasado y sus restos fueron velados en el edificio del Museo de la Nación, se calcula que en los días del velorio abierto fueron a despedirse no más de tres mil personas. Para el resto fue un día normal. Sólo a esas tres mil personas les interesaría la nueva gesta de “reivindicación anti-izquierdista” al “hombre que salvó Perú” realizada por el putrefacto Congreso.

Sigan así, sectores “de derecha”, sigan así. No se percatan que la Constitución de 1993 fue “aniquilada” hace rato y estamos a la espera del futuro caudillo (como Fujimori cuando el golpe de estado del 05 de abril de 1992) que nos traiga una nueva Constitución.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores