Hasta meses atrás quien escribe era una voz solitaria en el desierto alertando sobre el destino político que espera a Perú.
No obstante, la situación comienza a cambiar. Por ejemplo, el último domingo el diario La República publicó una entrevista al sociólogo Juan de la Puente. Alguien que podríamos considerar “progre”, De la Puente no es sujeto de mis simpatías, pero estoy de acuerdo con dos afirmaciones suyas en la entrevista.
Primero, De la Puente asegura que no hay ninguna posibilidad que en las elecciones generales de 2026 gane un candidato presidencial moderado. Ganará alguien con discurso duro. Quien escribe lo alerta hace bastante tiempo: vivimos los estertores de un ciclo político que empezó con la transición hacia la democracia el 22 de noviembre de 2000 y, actualmente, tenemos todas las condiciones políticas, económicas y sociales para el surgimiento de un nuevo caudillo, un nuevo hombre de “mano dura”.
La segunda afirmación de De la Puente es que el sistema político va camino a “trabarse”. Con toda la maraña legal -e inconstitucional- que los congresistas han aprobado desde el 07 de diciembre de 2022 para concentrar poder, en detrimento del Gobierno nacional primero y, después, del Ministerio Público, el Poder Judicial, la Junta Nacional de Justicia y el Tribunal Constitucional, el Congreso se está volviendo un “gran trabador” institucional. A consecuencia de la inmoral y pésima reforma constitucional que restableció la bicameralidad (“cargándose” la voluntad popular libremente expresada en las ánforas durante el Referéndum de 2018), a partir de 2026 el Congreso se “trabará a sí mismo”, porque, inevitablemente, habrá impase institucional entre el Senado y la Cámara de Diputados. Quien escribe lo ha alertado desde el día que se promulgó ese “mamarracho”, mientras muchas voces en la opinión pública lo aplaudían y celebraban.
Uno de quienes festejó es Andrés Romaña, joven columnista del diario Perú21. Recientemente, Romaña escribió un artículo de opinión, cuyas conclusiones comparto: primero, los sectores “de derecha”, cegados por el anti-izquierdismo militante, se están suicidando políticamente sosteniendo –como sea- a la Presidenta de la República y su repudiado Gobierno. No ven que gran parte de la ciudadanía los aborrece tanto como a Su Excelencia. Ingenuamente, creen que el rechazo popular es hacia la Presidenta de la República o los sectores “de izquierda”, pero los sectores “de derecha” triunfarán en las elecciones generales de 2026 y sus rostros políticos más emblemáticos obtendrán senadurías o diputaciones.
Quien escribe ha alertado sobre esa tremenda equivocación política hace muchos meses. Coincidiendo ambos, Romaña cree que, con ahínco y sin desearlo, los sectores “de derecha” nos están conduciendo hacia un futuro proceso constituyente y un hombre de “mano dura”, que -al final- se “cargará” a todos ellos.
De la
Puente y Romaña son de tendencias políticas opuestas, pero cada vez más ojos
comienzan a visualizar el rumbo hacia el cual está yendo el país y cada vez más
voces alertan. Espero siga así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario