¡Qué bonita vecindad! ("ESPECIAL")

 

El fin de semana pasado policías ecuatorianos ingresaron violentamente a la embajada de México en Quito, contraviniendo el principio de extraterritorialidad para todas las legaciones diplomáticas.

Los policías entraron para capturar al ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, un político corrupto vinculado al ex presidente Rafael Correa, inmerso en otro proceso penal por corrupción administrativa y buscado por la justicia ecuatoriana. Glas estaba en la embajada mexicana desde el año pasado y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador le había concedió asilo. Esperaba que el gobierno de Daniel Noboa otorgara el salvoconducto para que el asilado viaje a México. Sin embargo, pocas personas dentro y fuera de Ecuador previeron este desenlace.

Ingresar por la fuerza a recintos diplomáticos viola tratados internacionales. En América Latina hay precedentes: en 1976 policías de la dictadura militar uruguaya ingresaron violentamente a la embajada venezolana en Montevideo y detuvieron a una activista política izquierdista que estaba asilada. Horas después el cuerpo de la mujer apareció sin vida. Venezuela rompió relaciones diplomáticas con Uruguay, las cuales no fueron restablecidas hasta 1985 cuando aquel país volvió a la democracia. A su vez, en 1981 la dictadura comunista de Cuba se metió por la fuerza a la embajada ecuatoriana en La Habana para capturar a varios perseguidos políticos de Fidel Castro que entraron y a quienes Ecuador no les había concedido asilo. En el caso actual, como era previsible, México rompió relaciones diplomáticas con Ecuador.

Pese a las diferencias ideológicas, la condena internacional ha sido casi unánime. Ni un solo país latinoamericano se ha pronunciado a favor de Ecuador. Por supuesto, no faltan los oportunistas: Nicaragua rompió relaciones diplomáticas con Ecuador, pese a que la dictadura de Daniel Ortega asaltó las oficinas de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Managua, en 2022. Venezuela ha protestado rabiosamente, aunque a la dictadura de Nicolás Maduro no le faltan ganas de imitar a Ecuador metiéndose dentro de la embajada argentina en Caracas para capturar a colaboradores de la ex diputada y opositora María Corina Machado, que están asilados.

Acertadamente, Perú condenó los hechos ocurridos el último fin de semana. Torre Tagle reiteró públicamente que han sido violados tratados internacionales y pidió a Ecuador y México solucionar sus diferencias conforme al Derecho Internacional. Pese a que el comunicado oficial es “tibio” (en palabras del abogado Francisco Belaunde), no habría caído bien en México. López Obrador, quien en el pasado se erigió como “padrino” del incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo hasta la caída de éste y no acepta la sucesión constitucional de 2022, ordenó revocar la excepción de visados para peruanos que viajen a México. Todavía tiene “sangre en el ojo”.

Torpemente, la Presidenta de la República y su Gobierno han respondido a México revocando la excepción de visados para mexicanos que viajen a Perú. Sin imaginarlo, Torre Tagle se estaría “cargando” uno de los principios fundacionales de la Alianza del Pacífico, donde estamos con México, Colombia, Chile y otros países candidatos a la integración: la libertad de circulación de personas entre los países. Además, esta decisión afecta a los empresarios turísticos.

Actualmente, América Latina parece un infiernillo, pero Perú poco está contribuyendo a mejorar la vecindad.

 

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