Una verdad sobre noviembre 2020

 

Recientemente, leí una entrevista en el diario La República al psicólogo Javier Azpur.

Azpur, quien preside la ONG Propuesta Ciudadana y funge de analista político, fue entrevistado por el periodista “rojimio” Enrique Patriau. El tema principal de la entrevista era la crisis política en Perú, la garrafal impopularidad de la Presidenta de la República y su Gobierno, el impopular e “ilegítimo” Congreso, los reiterados paros de transportistas, la creciente criminalidad organizada y las protestas callejeras este mes, etc.

En determinado momento de la entrevista, Patriau comparó la actual coyuntura política y social con noviembre de 2020, cuando un “bochinche callejero” de varios días en el Centro de Lima “se cargó” el gobierno de Manuel Merino. Patriau preguntó a Azpur por qué las protestas callejeras de ahora no pueden “cargarse” a Su Excelencia, como sí ocurrió entonces. La respuesta de Azpur fue sorprendente y reveladora: para el psicólogo, en noviembre de 2020 los gremios empresariales y ¡los grandes medios de comunicación! apoyaron las protestas callejeras. Ahora, sin embargo, son renuentes a hacerlo.

Durante los años anteriores hemos sido muy pocos en Perú quienes afirmábamos que los “grandes protagonistas” de la desestabilización política en noviembre de 2020 fueron los grandes medios de comunicación, sin minimizar a otros protagonistas no individuales.

Quizá descontando la década de 1870, en los días de Manuel Pardo y el experimento modernizador civilista, los tiempos de la “prensa escrita panfletaria”, nunca antes los medios de comunicación jugaron un rol tan políticamente desestabilizador como en noviembre de 2020. La consigna desde las salas de redacción y las jefaturas de edición fue “Sal a protestar”, “Protesta, protesta, protesta”, “Renuncia, renuncia, renuncia”, “Usurpador”, etc.

¿Convicciones democráticas?. ¡Para nada! Intereses mezquinos. Creo la respuesta está en quién fue designado Presidente del Consejo de Ministros: Antero Flores Aráoz, viejo político desde la década de 1980, opositor a la dictadura de Alberto Fujimori en la década de 1990 y uno de los artífices de la transición hacia la democracia en los años 2000 y 2001. Tan pronto juramentó en el Palacio de Gobierno, empezó el frenesí mediático de “Renuncia, renuncia, renuncia”, “No me representa”, etc.

Hasta hoy Flores Aráoz es muy crítico del gasto público en publicidad estatal a través de los medios de comunicación. Especialmente, desde el nefasto gobierno de Martín Vizcarra, quien lo explotó políticamente. Para los grandes medios de comunicación, ese Gobierno interino era una amenaza a sus intereses y no pararon hasta que cayera. Cuando una semana después, el Congreso instaló el gobierno de Francisco Sagasti, cuando el interinato ya no era una amenaza a esos intereses, se acabó el apoyo mediático a las protestas callejeras. No fue coincidencia.

Gracias Patriau, Azpur y diario La República, porque poco a poco se va revelando la verdad sobre un vergonzoso episodio contemporáneo de la historia de Perú, que explica mucho el presente.

 

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