“Rojos” y la historia

 

Otra vez la izquierda radical nos amenaza con su “toma de Lima”.

Según su relato de turbamulta, la izquierda radical movilizará este 19 de julio a miles, miles y miles de manifestantes hacia Lima para exigir la renuncia de la Presidenta de la República, el cierre del Congreso, comicios anticipados y el inicio de un proceso constituyente para redactar una nueva Constitución. Obviando que hubo otras dos “tomas de Lima” anteriores que no consiguieron ninguno de los objetivos políticos trazados, los “rojos” van por la tercera. Quizá crean que esta vez sí vendrá una “marea humana” para “luchar por el pueblo” y conseguirle la victoria.

El Presidente del Consejo de Ministros y el Ministro del Interior han afirmado que la Policía Nacional está preparada y concentrará varios de miles de policías para custodiar el orden público en la ciudad. Aunque no está contemplado decretar el Estado de Emergencia en Lima, el Gobierno nacional no lo descarta.

No sabemos realmente cuánta gente movilizará a Lima la izquierda radical, pero todo parece indicar que no serían tantos. Sin embargo, cuando oigo o leo sobre las declaraciones de los “rojos” detrás de la nueva “toma de Lima” (entre quienes figuran personajes del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales, MOVADEF, heredero ideológico de los terroristas de Sendero Luminoso en las décadas de 1980 y 1990) no pienso en la “huelga general revolucionaria que derrumbe la democracia burguesa” (visión marxista), la “vanguardia revolucionaria que asalte el poder” (interpretación leninista) o la “masa campesina que lleve la lucha armada desde el campo hacia la ciudad para asaltar el poder” (estrategia maoísta) sino en el “sitio de Lima” de 1536.

Mejor dicho, en la “resistencia de Vilcabamba”, iniciada por el inca Manco Yupanqui, quien en 1534 había recibido la mascapaicha a manos del conquistador español Hernando Pizarro, pero dos años después se había vuelto contra los españoles por codiciosos. Partió con tres grandes ejércitos. Mientras él dirigió su principal ejército contra Cusco, otro de sus ejércitos se dirigió hacia la recién fundada Lima con el propósito de sitiarla, asaltarla y arrasarla. En 1536, al mando de Quizu Yupanqui, tío del Inca, aproximadamente, cuarenta mil soldados se lanzaron sobre Lima desde tres direcciones alrededor de la ciudad al grito de “¡Al mar barbudos!”, con el objetivo de matar a los hombres y raptar a las mujeres si antes todos ellos no se habían refugiado en el puerto. La falta de refuerzos (de acuerdo con los historiadores Juan José Vega y José Antonio del Busto), la superioridad bélica de los españoles y la impericia de Quizu Yupanqui provocaron la derrota y la retirada. El fracaso del “sitio de Lima” hizo fracasar el “sitio del Cusco”, porque el conquistador español Francisco Pizarro pudo enviar contingentes de refuerzo para el enfrentamiento contra el Inca en la Batalla de Ollantaytambo de 1537.

La historia no se repite, pero se asemeja bastante. Si la izquierda radical quiere emular a los “Incas de Vilcabamba”, están condenados al fracaso.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores