En los medios de comunicación se habla del “Milei peruano”, en alusión al economista y diputado Javier Milei, ganador las elecciones primarias, abiertas, simultaneas y obligatorias de Argentina.
En un anterior artículo nos referimos a Milei como un producto de la realidad argentina. En Argentina, con una economía ahogada casi ocho décadas en populismo y estatismo y una dirigencia política ultra-corrupta (con excepciones, por supuesto), con una sociedad que empieza a sentir la “falta de aire” para respirar, el predicamento “libertario” y la postura “anarco-capitalista” de Milei calan en distintos segmentos sociales. Al margen que Milei ganase o no los comicios presidenciales en octubre, se ha iniciado un cambio cultural importante.
Que en Perú haya personajes buscando un “Milei peruano” parece absurdo, pero ahí están las opiniones, por ejemplo, del antropólogo Jaime de Althaus, el psicólogo Juan Carlos Tafur o Juan Sheput, ex congresista y dos veces ministro de Trabajo y Promoción del Empleo. Ninguno de ellos considera que, en la durísima realidad argentina, Milei es un contestario y, por eso, ha ganado adeptos. Aunque en Perú el crecimiento económico se ha ralentizado, persiste el desempleo, no sube la inversión privada, la inflación está un poco alta y el Ministerio de Economía y Finanzas lucha por reducir el déficit fiscal y el endeudamiento externo, ni por asomo los índices económicos peruanos se asemejan al horror argentino. Cuando De Althaus, Tafur o Sheput hablan del “Milei peruano”, creo piensan en el “Nayib Bukele peruano”, en alusión al sátrapa de El Salvador.
Bukele también es un producto de la realidad salvadoreña. Cuidado con las comparaciones. Por ejemplo, Hugo Chávez fue un producto de la realidad venezolana, dominada por el populismo, el estatismo y la corrupción durante más de treinta años, además de una fuerte nostalgia por el militarismo y el rentismo petrolero. Alguien como Chávez no hubiese podido surgir en México o Colombia. En Perú también lo vivimos: en 1990 Alberto Fujimori fue el producto de la violencia política, el desastre económico, la corrupción y la descomposición institucional de la democracia bajo la Constitución de 1979.
Hay otro factor más que De Althaus, Tafur o Sheput pasan por alto: Milei, a la derecha del espectro político argentino, cuestiona el status quo, plantea reformas, abre el debate de ideas. Al contrario, en Perú, sectores “de derecha” no cuestionan nada, no plantean reformas, rehúsan debatir ideas y se han convertido en defensores del status quo. ¿Cuáles temas interesan a la gran mayoría de la ciudadanía?: una economía que ha perdido potencia, una criminalidad crecida, una corrupción administrativa nauseabunda y una dirigencia política canallesca. ¿Cuáles temas interesan a los sectores “de derecha”?. Por ejemplo, el rotulado de baños públicos en el aeropuerto internacional del Callao. Ridículo.
Cuando
llegue el momento, surgirá un político astuto y calculador que no será una
copia vernacular de Milei, Bukele u otro más. Será el producto de la realidad
peruana.
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