Es un secreto a viva voz que, tarde o temprano, el impopular e “ilegítimo” Congreso “se cargará” a la Presidenta de la República.
Los sectores "de derecha" que son mayoría en la Cámara “espuria” no pueden llegar a 2026 con Su Excelencia, porque mermaría sus posibilidades electorales. Aún no sabemos cuándo ocurrirá la caída. En la opinión pública, hay quienes creen que el “putrefacto” Congreso “se cargará” a la Presidenta de la República después que ella convoque a elecciones generales para 2026 el próximo abril. Otros asumen que el “hediondo” Congreso lo hará a partir del 28 de julio cuando la Cámara sea constitucionalmente indisoluble.
¿Cuál sería el pretexto del “putrefacto” Congreso para “cargarse” a Su Excelencia?. Necesitan un pretexto ante la ciudadanía. Por las revelaciones difundidas últimamente en los medios de comunicación, posiblemente, los congresistas ya lo tengan: a mediados del año pasado, la Presidenta de la República se sometió a una rinoplastia (cirugía en la nariz) en una clínica privada de Lima, por la cual estuvo ausente de sus funciones durante doce días.
Su Excelencia puede someterse a cuántas cirugías necesitase o desease, pero debió haberlas informado al Congreso. La Constitución de 1993 señala tácitamente que el Despacho Presidencial no puede permanecer acéfalo. El Presidente del Consejo de Ministros debió informar sobre las intervenciones quirúrgicas al Congreso. A la Cámara le correspondía decidir si la Presidenta de la República estaba o no incapacitada temporalmente por salud para cumplir sus funciones. Si así la consideraba, la Cámara podía suspender temporalmente a Su Excelencia y permitir que quien presidiera el Congreso la reemplace hasta que ella se recupere.
Varios expertos en Derecho Constitucional consideran que la Presidenta de la República violó la Constitución de 1993 por no haber informado al Congreso sobre la ausencia en sus funciones, a causa de su rinoplastia. En el Congreso, empiezan a oírse más voces pidiendo la destitución de Su Excelencia por “incapacidad moral permanente”. Sin embargo, voces parlamentarias de los sectores “de derecha” han minimizado los hechos y anunciaron que no votarán a favor de ninguna moción de destitución en la Cámara.
Entonces, ¿el “putrefacto” Congreso no “se cargará” a Su Excelencia?. Creo sí lo hará, porque si los sectores “de derecha” deben decidir entre salvarse ellos o salvar a la Presidenta de la República, elegirán la primera opción. Tal vez están esperando el “pretexto perfecto” para aprobar la destitución, justificarse ante la ciudadanía y buscar réditos electorales.
La gran mayoría de la ciudadanía está a la expectativa de cuándo caerá Su Excelencia y hasta anhela que caiga, pero quien escribe no aboga por la destitución o la renuncia, porque temo que la caída de la Presidenta de la República termine licuando el “principio de autoridad” en el país y llevándonos a la anarquía política en un contexto de creciente criminalidad organizada.
Ocurrirá lo
que deba ocurrir en el país y nadie se exima de responsabilidades por lo que
ocurra.
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