Donald Trump versus la derecha peruana

 

Finalmente, el magnate Donald Trump volvió a la Presidencia de los Estados Unidos después de cuatro años de ausencia. Éste será su segundo y último mandato en la Casa Blanca.

En su discurso de juramentación dentro del edificio del Capitolio en Washington DC, plagado de verdades, medias verdades y mentiras, Trump prometió una nueva “era dorada” para los Estados Unidos y su renacimiento como primera potencia económica y militar. Ese mismo día firmó decenas de órdenes ejecutivas sobre distintas materias, aunque varias de éstas serán judicializadas. Además, tuvo reuniones públicas con muchos seguidores.

Trump juramentó en una ceremonia con muchos invitados, entre los cuales estaban los presidentes de las corporaciones tecnológicas de los Estados Unidos. También hubo mandatarios extranjeros como el presidente argentino Javier Milei y la primera ministra italiana Giorgia Meloni. Adicionalmente, hubo varios políticos extranjeros invitados, como el diputado español Santiago Abascal. Trump es muy conocido y tiene simpatizantes dentro y fuera de los Estados Unidos.

En Perú los sectores “de derecha” saltan de alegría. Alguno que otro político peruano viajó a los Estados Unidos para la juramentación de Trump: el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, fue hasta allá esperando una fotografía con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, pero sólo consiguió una con Milei. En el país esos sectores “de derecha” creen que el regreso de Trump los pone del “lado correcto de la historia”, pero depende de cuál historia estemos hablando.

Podremos estar a favor o no, pero Trump ha regresado con propósitos claros de lo que desea hacer. Por ejemplo, reducir impuestos federales, equilibrar las finanzas públicas federales, liberalizar sectores de la economía, reestructurar el Gobierno Federal y promover la inversión privada, pero aumentando los aranceles de importación. Propósitos destinados a mejorar la calidad de vida de las mayorías (debatibles, por supuesto), no a complacer intereses particulares. ¿Han oído siquiera a los sectores “de derecha” en Perú esbozar, mínimamente, un programa económico ajeno al beneficio de minorías?.

Otro punto que diferencia nuestros sectores “de derecha” respecto a Trump: Trump nunca tuvo miedo a la voluntad popular libremente expresada en las ánforas. Él siempre tuvo la convicción que regresaría a la Casa Blanca y quería medirse con sus adversarios políticos en votos. Por eso ganó tanto en voto popular como en el colegio electoral. En contraste, los sectores “de derecha” peruanos tienen terror a los comicios libres y buscan cualquier tipo de ventajismo electoral para asegurarse la victoria en las ánforas.

En los Estados Unidos, Trump no encarna la podredumbre política, la descomposición institucional ni la degradación moral, como sí la encarnan los sectores “de derecha” en Perú.

Si quien escribe tuviese que optar entre Trump y los sectores “de derecha” peruanos, optaría por el nuevo mandatario estadounidense, porque en Perú los sectores “de derecha” NO encarnan el “lado correcto de la historia”.


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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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