Seguramente, conocen qué es la anorexia: un desorden alimenticio con causas psicológicas, por el cual la víctima se ve gorda siempre, aunque se esté quedando en los huesos.
El drama en la anorexia es cómo la víctima no es capaz de ver que está delgadísima, casi al borde de la inanición, pero continúa percibiendo obesidad. Es una “disociación de la realidad”. Ya la víctima no ve la realidad sino el producto de su imaginación.
Hay una “disociación de la realidad” en los sectores “de derecha” peruanos. Concretamente, las bancadas “de derecha” que dominan el impopular e “ilegítimo” Congreso. Están convencidos que ellos "nos salvaron" del comunismo cuando fueron oposición al incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo hasta el 07 de diciembre de 2022. Están persuadidos que ellos son los cruzados del anti-izquierdismo en defensa de la vida, la familia y la Patria. Se perciben a sí mismos como David frente Goliat, recreando aquel mítico pasaje bíblico.
Bajo ese razonamiento, todo lo que signifique “más poder” para el putrefacto Congreso o que necesite “ser corregido” por éste está correcto. Al fin de cuentas, los enemigos izquierdosos están por todos lados: en el Ministerio Público y el Poder Judicial, en los medios de comunicación, en las universidades, en el arte, en el deporte, etc. De seguro, ha oído frases vacías como “deber histórico”, “primer poder”, “bloque democrático” o “representantes del pueblo”. Todo es producto de la “disociación de la realidad”, por el cual los sectores “de derecha” no perciben que son repudiados ampliamente por la ciudadanía y van camino a una "paliza electoral" monumental.
Sólo comprendiendo esta premisa podemos entender que la Comisión de Constitución y Reglamento haya aprobado el dictamen (después se votará en la Cámara "espuria") para modificar el reglamento interno y permitir que los congresistas, quienes desean la reelección como senadores o diputados, puedan utilizar dinero público para hacer campaña electoral y desentenderse de su mal denominada “semana de representación”. Ante las preguntas de reporteros, voces “de derecha” no lo ven mal, hasta lo justifican, como si todos estuviéramos equivocados, excepto ellos. Podríamos gritarles en las calles “¡Sinvergüenzas!”, “¡Corruptos!” o “¡Bandidos!” y no se inmutarían, porque creen ir por el “buen camino”.
¿Qué origina esta disociación?. Quizá la respuesta está en la enésima visita del euro-diputado español Hermann Tertsch a Perú. Hace tiempo que Terstch ha adoptado todo el discurso de la derecha identitaria europea y es "mastín" de su líder Santiago Abascal, quien pasó de defender la libertad y la nación a defender Rusia o al presidente estadounidense Donald Trump. Tertsch, en entrevista la radioemisora privada RPP, alabó a los sectores “de derecha” peruanos y dijo sentir admiración de cómo han “fortalecido la democracia”.
Como en la
anorexia, el resultado de la “disociación” es la confrontación inevitable con
la realidad o la muerte. Igual disyuntiva se aplica a los sectores “de derecha”:
reaccionar o morir.
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