Luna negra

 

Si usted cree que el empresario César Acuña, ex congresista, ex Alcalde de Trujillo y quien hoy preside el Gobierno Regional de La Libertad representa lo peor de la política peruana, se equivoca.

Hay alguien peor, mucho peor que el “curaca Acuña”: el empresario José Luna Gálvez, un par de veces congresista. Antiguo militante del APRA, tras el retorno a la democracia en 2001, Luna Gálvez se unió al ex regidor metropolitano Luis Castañeda, quien sería dos veces Alcalde de Lima. Con sus colores, llegó por primera vez al Congreso.

Hombre pequeño y poco atractivo, Luna Gálvez es un político vanidoso, con ansias de protagonismo. Dueño del grupo educacional TELESUP, lleva varios años promocionando su imagen, porque tiene notorias ambiciones políticas. Por eso no ha tenido problemas en recurrir a una demagogia muy ramplona para ganar aplausos. Por ejemplo, es un enemigo del Sistema Privado de Pensiones y él, junto a su hijo, José Luna Morales, quien perteneció al Congreso extraordinario entre 2020 y 2021, han sido los promotores de retiros de fondos previsionales. ¿Las pensiones de los trabajadores aportantes cuando se jubilen?. A Luna Gálvez no le interesan.

Como al “curaca Acuña”, a Luna Gálvez no lo mueve la ideología. Ni siquiera valores morales o principios éticos. Sólo los intereses: ayer estuvo opuesto al incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo, pero ahora se alía con varios ex funcionarios públicos de entonces.

Luna Gálvez tiene un estilo cuasi gansteril de hacer política: sigue investigado por el Ministerio Público como consecuencia de casos penales (como una pretendida influencia en la Oficina Nacional de Procesos Electorales para la inscripción de su movimiento político), el Poder Judicial autorizó la incautación de sus bienes inmuebles y hasta estuvo bajo arresto domiciliario. El hijo no está más impoluto que el papá. Sin embargo, continúa teniendo dinero, pero cada vez tiene menos escrúpulos para conseguir sus fines políticos. Como una ambulancia malograda recogiendo heridos por doquier, su bancada parlamentaria es una palpable muestra de su venalidad política: una colección de oportunistas, sinvergüenzas, presuntos criminales y extremistas ideológicos.

Así como el “curaca Acuña” aprovecha políticamente sus nexos con la Presidenta de la República y su Gobierno, Luna Gálvez utiliza el Congreso para sus propósitos políticos. Por ahora necesita la nefasta Comisión de Defensa del Consumidor para alentar cuánta nefasta iniciativa legislativa populista se le ocurra. No me sorprendería que esté preparando su futura candidatura presidencial para las elecciones generales de 2026. Personalmente, es uno de esos tantos políticos peruanos que ha terminado en el basurero de la historia.

Nota aparte: el Presidente del Consejo de Ministros es un CINICO. Si dice que es “constitucional” aquella abominable ley que “borra” los crímenes de lesa humanidad anteriores a 2002, durante la época de la violencia terrorista, ¿por qué la Presidenta de la República no la promulgó y debió hacerlo el Presidente de la Cámara?.

 

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