El Gobierno nacional envió al Congreso un sorprendente proyecto de resolución legislativa.
Con las rúbricas de la Presidenta de la República, el cínico Presidente del Consejo de Ministros y el Ministro de Defensa (quien nos tildó de “traidores a la patria” por criticar la compra de nuevos aviones de combate), el proyecto de resolución legislativa pide al impopular e “ilegítimo” Congreso autorización para el ingreso de seiscientos soldados de los Estados Unidos, entre el 04 y el 24 de noviembre, que refuercen la seguridad antes, durante y después de la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), la cual iniciará la siguiente semana.
Serían seiscientos soldados de las tres ramas militares de los Estados Unidos, quienes ingresarían a Perú con armas y municiones de guerra, aviones y helicópteros de combate, camiones para recarga de combustible y provisión logística. Las tropas serían desplegadas en Lima, Pisco y Chiclayo. Los costos serían asumidos por el State Department de los Estados Unidos.
Perú ha sido dos veces sede del Foro APEC: 2008 y 2016. En ambas ocasiones, no solicitamos presencia militar estadounidense. A su vez, el presidente estadounidense Joe Biden no ha confirmado su asistencia a la reunión de este año. Posiblemente, le sustituya el secretario de Estado, Anthony Blinken. Vladimir Putin, el autócrata ruso, no vendrá, porque tiene una orden de captura de la Corte Penal Internacional por “criminal de guerra” en Ucrania. Probablemente, la “estrella del evento” será Xi Jinping, el jefe de la dictadura comunista de China. Todos los mandatarios y dignatarios vendrán con sus respectivos equipos de seguridad. Del otro lado, esta invitación a militares extranjeros es una “bofetada” a los altos mandos de las Fuerzas Armadas.
Para la opinión pública, este pedido refleja el temor creciente en el Gobierno nacional por los anunciados paros nacionales de transportistas, que comenzarían el 12 y continuarían durante toda la cumbre APEC exigiendo “mayor seguridad” para la ciudadanía y “lucha contra el crimen organizado”. Los paros anteriores demostraron ser contundentes, además de tener apoyo popular. Pararían también mercados de abastos, galerías comerciales, asociaciones de taxis y moto-taxis, etc. Por supuesto, habría marchas en el Centro de Lima, además de otras ciudades en el país. No se descarta el habitual bloqueo de carretera. Además, hace casi un mes, la Presidenta de la República decretó feriado laboral recuperable en Lima y Callao por la cumbre APEC.
Los sectores “de derecha”, dentro y fuera del “putrefacto” Congreso, braman contra quienes convocan los paros. Dicen que son “paros ideológicos”, que hay “intereses políticos”. Sin embargo, se niegan a la derogación de las repudiadas enmiendas legales “pro-crimen” promulgadas o, al menos, exigir a Su Excelencia que remueva al “sucio” Ministro del Interior y al incompetente Director General de la Policía Nacional. Hay que mostrar “la mejor imagen” de Perú, aunque sea irreal. ¡Cómo si nuestros visitantes extranjeros no supieran, a través de sus embajadas u oficinas comerciales, lo que está ocurriendo acá!. Para colmo, el vocero presidencial ha tildado de “traidores a la patria” a todos quienes se atrevan a protestar durante la cumbre APEC.
Temo lo peor. La “caldera social” está en ebullición. En la desesperación por exhibir al mundo que en Perú todos vivimos felices como en Tír na nÓg, aquel paraíso mítico de la mitología celta, el Gobierno nacional podría decretar el Estado de Emergencia en todo el país, imponer toque de queda de 24 horas en Lima durante los tres días y entregar el control del orden interno a las Fuerzas Armadas. A partir de ese momento, nadie sabe lo que ocurriría en el país.
Mucho cuidado.
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