La Presidenta de la República convocó a elecciones generales para el próximo año. Tenía plazo hasta abril, pero se adelantó.
En breve Mensaje a la Nación trasmitido desde el Palacio de Gobierno, flanqueada por los titulares del Jurado Nacional de Elecciones, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), Su Excelencia llamó a comicios invocando que éstos pongan fin a la inestabilidad política que ha vivido Perú y le hizo tener cuatro gobiernos no-electos en siete años: una puesta en escena de la Presidenta de la República, que contiene algunos mensajes implícitos.
Primero, Su Excelencia y el Gobierno nacional desean que el país se ponga, cuando antes, en “modo electoral”: que los medios de comunicación y la opinión pública empiezan a hablar de candidaturas o planes de gobierno y nadie se acuerde de cuán repudiada es ella y cuán rechazado es su Gobierno. La gente no está -por ahora- en “modo electoral”.
Segundo, la Presidenta de la República ha mostrado su enojo con el putrefacto Congreso por haber censurado a su adorado Ministro del Interior, el cual ha sido reemplazado por su Viceministro de Seguridad Pública: un alto oficial echado de la Policía Nacional con señalamientos por corrupción administrativa. Al convocar elecciones, el impopular e “ilegítimo” Congreso ya no podría continuar modificando la legislación electoral. En la agenda parlamentaria quedaron temas pendientes, como la “cédula única de sufragio” que la ONPE rechaza por razones técnicas, pero que quienes aspiran a una senaduría o una diputación deseaban aprobar. No creo que en el Palacio Legislativo haya habido rostros felices con este anuncio prematuro.
Tercero, el nuevo Ministro del Interior sería hombre del “curaca” César Acuña, empresario, ex congresista, ex Alcalde de Trujillo y quien hoy preside el Gobierno Regional de La Libertad. Acuña es el “dueño” de un movimiento político norteño, célebre por el clientelismo electoral. Con alguien cercano a él como cabeza de las (arcaicas) prefecturas que podrían (ilegalmente) “hacer campaña” a favor de sus intenciones políticos, Acuña creería estar listo para iniciar la lid electoral. La Presidenta de la República se estaría apoyando políticamente demasiado en Acuña y dudo que eso guste al resto de los sectores “de derecha”.
Por último, Su Excelencia desea vender su Gobierno como “garante de elecciones libres”. Ella conoce que, una vez convocados los comicios, el Padrón Electoral se cierra. De acuerdo con la Jefa del RENIEC, aún quedan siete mil fallecidos habilitados para votar. Esa falta de limpieza puede ocasionar no pocas irregularidades en la votación. ¡Allá si los sectores “de derecha”, picados de culebra por 2021, le creen a la Presidenta de la República!.
Frente a un fétido Congreso que, de facto, ejerce más poder que ella, Su Excelencia está más vulnerable que nunca.
Post data: El Congreso homenajeó a un militar retirado, quien
estuvo bien preso por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa
humanidad. ¡Qué asco!.
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