Dos veces he visitado el Lugar de la Memoria en Lima. Perdón, como dice su ampuloso nombre oficial, “Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social”.
Fundamentalmente, el Lugar de la Memoria fue ideado como un museo para la preservación de la memoria histórica sobre los años de la violencia terrorista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) entre 1980 y el año 2000, también llamado “conflicto armado interno”. Sin embargo, comparada con la muestra fotográfica y hemerográfica Yuyanapaq, patrocinada por la Comisión de la Verdad y Reconciliación entre 2001 y 2003, la muestra en exhibición del Lugar de la Memoria es pobre, incompleta y matizada.
Me gusta el edificio desde una perspectiva arquitectónica, pero cuando recorrí los distintos salones, vi u oí alguna que otra muestra de museo sobre los años de la violencia terrorista, pero nada más. Creo la muestra no te acongoja, no te llama a la interiorización, no te hace reflexionar y pareciera que ni siquiera es la intención del museo. A esa deficiente muestra se añade otras en otros ambientes, que convierten al Lugar de la Memoria en un local de activismo político y social izquierdista. ¿Por qué debe haber fotografías sobre los “conflictos sociales” anti-mineros alentados durante años por la izquierda radical?, ¿qué demonios -perdón- hace allí una muestra fotográfica y artística del “bochinche” callejero en el Centro de Lima durante noviembre de 2020, alentado por los grandes medios de comunicación, que “se cargó” el gobierno de Manuel Merino?.
Mayoritariamente, para sectores “de derecha”, el Lugar de la Memoria es un sitio maldito. Quedará para el recuerdo aquel infame mensaje de 2021 en la red social Twitter de la comunicadora social Giuliana Caccia, auto-proclamada “defensora de la familia” y convencida que el Lugar de la Memoria “promueve” el terrorismo, en el cual ella declaró su deseo abierto de volarlo con dinamita, como cualquier acto terrorista. La dama “pro-life” no soportó la avalancha de críticas en Twitter y cerró su cuenta. Tiempo después la reabrió.
Recientemente, la Municipalidad Distrital de Miraflores, municipio donde está el Lugar de la Memoria, lo clausuró temporalmente por “incumplir normas municipales”. Específicamente, un certificado de seguridad. El Ministerio de Cultura prometió públicamente subsanar las infracciones y reabrir pronto el Lugar de la Memoria. El Alcalde de Miraflores es un empresario serio y correcto. Dudo que esté buscando “tres patas al gato” para justificar un cierre permanente del museo, como sí quisieran -pública o privadamente- muchos en los sectores “de derecha”.
Escribo con la autoridad moral de quien sí visitó el Lugar de la Memoria, a diferencia de muchos críticos fuera y dentro de las redes sociales que, posiblemente, ni siquiera han ido.
Precisamente,
porque lo visité, creo el Lugar de la Memoria debe ser reformado para retornar
a su propósito inicial: preservar, bien e integralmente, la memoria histórica
sobre los veinte años más oscuros en el pasado cercano del Perú.
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