Lección para Torre Tagle

 

No hagas otro lo que no quieres que te hagan a ti. Tal vez una sencilla lección de vida que debieran recordar en el Palacio de Torre Tagle, el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Para nadie es secreto la actitud injerencista del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y su homólogo colombiano Gustavo Petro en asuntos internos del Perú. Un inaceptable accionar que, incluso, es anterior al 07 de diciembre del año pasado cuando el gobierno de Pedro Castillo intentó un golpe de estado violando la Constitución de 1993 para “cargarse” el Congreso, el Ministerio Público, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia. López Obrador y Petro no se limitaron sólo ha desconocer la destitución de Castillo y la sucesión constitucional, sino que intentan influir en la política interna peruana.

A cada injerencia de ese par de rapaces, Torre Tagle ha ido escalando el rechazo: notas de protesta a Cuidad de México y Bogotá, llamados a consulta de sus embajadores en Lima, retiro de nuestros embajadores en esos países, “congelamiento” de relaciones hasta el nivel de encargados de negocios. Solamente, falta romper relaciones diplomáticas y si ocurriese con México o Colombia, no sería por culpa del Perú.

López Obrador insiste en tildar de “usurpadora” a la Presidenta de la República y se niega tozudamente a traspasar la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico al Perú, como corresponde. López Obrador se surra en los estatutos y no le importa “cargarse” un exitoso organismo supranacional de integración comercial en América Latina que conforman México, Colombia, Perú y Chile. Como buen politiquero, López Obrador necesita que Petro le apoye. Afortunadamente, Chile está apoyando al Perú.

Por su parte, Petro no se queda atrás. Esta vez se fue contra la Fiscal de la Nación, a quien acusa de haber sido la impulsora de la caída de Castillo. Por más que hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconozca el intento golpista de Castillo el 07 de diciembre, tanto López Obrador como Petro continúan, erre con erre, en que Castillo fue “victima” de un “golpe de estado”.

No obstante, así como muchos peruanos no queremos las narices de López Obrador y Petro en el Perú, tampoco metamos nuestras narices donde no nos llaman. En Ecuador, el presidente Guillermo Lasso decretó la disolución de la Asamblea Nacional y convocó a elecciones generales anticipadas, conforme a la Constitución de 2008. A consecuencia de ese procedimiento llamado “muerte cruzada”, Lasso gobernará mediante decretos-leyes en materia económica y financiera con carácter de urgencia, que serán revisados por la Corte Constitucional.

El último comunicado de Torre Tagle respaldando a Lasso y deseando que los ecuatorianos vayan a comicios era innecesario e inconveniente. La “muerte cruzada” es parte de los asuntos internos de Ecuador. ¿Qué vela tiene el Perú en ese entierro?. Ninguna. ¿Qué ganamos metiendo nuestras narices en Ecuador para respaldar a Lasso?. Nada.

Por ende, no hagas otros lo que no quieras que te hagan a ti.  

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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