Otra vez el “terruqueo”

 

Murió Hugo Blanco. Hace tres años escribí una reseña biográfica de este personaje, a consecuencia de una película-documental estrenada entonces.

Comunista de línea trotskista, Blanco fue integrante de la Asamblea Constituyente en 1978. Candidato presidencial en 1980, primero fue diputado y después senador hasta el golpe de estado del 05 de abril de 1992. Conocido por su lenguaje rudo y frontal y su particular vestimenta de estilo campesino (así acudía al Palacio Legislativo), Blanco acabó sus días como “eco-rojo”: preocupado por el medioambiente, el cambio climático y esas cosas.

A Blanco, otrora polémico dentro de la izquierda radical, los “rojos” de hoy, además de la historiografía peruana, lo recuerdan por su participación -e instigación- de la rebelión campesina de La Convención en Cusco, en 1962. Un alzamiento en armas, no contra la Junta Militar de Gobierno que regentaba el poder sino contra los gamonales de las haciendas cusqueñas y a favor de una reforma agraria que redistribuya tierras de cultivo. Acusado de homicidio, Blanco purgó prisión hasta que en 1971 la dictadura del general Juan Velasco Alvarado lo indultó. Como muchos de sus coetáneos “de izquierda” en la década de 1980, Blanco fue incapaz de deslindar políticamente con el terrorismo comunista de Sendero Luminoso.

Al conocerse su muerte, la red social Twitter estalló en ataques contra Blanco por sectores “de derecha” acusándolo de "terrorista" por su pasado guerrillero. En realidad, Blanco triunfó como agitador político, no como guerrillero. Sin embargo, en los sectores “de derecha”, tan poco cultos, no les interesan los debates ontológicos y tildan de “terrorista” a cualquiera “a la izquierda” de ellos, incluyendo a los comunistas, quienes sí tienen entraña terrorista. Así es el conocido “terruqueo”.

Por supuesto, a ciertos “rojos” les fascina victimizarse y consideran toda crítica hacia ellos como “terruqueo”, pero son en sectores “de derecha” quienes tildan de “terroristas” por la defensa de determinadas ideas, no por un accionar político de terror, que conlleva sangre, ruina y miseria. Paradójicamente, sectores “de derecha” indignados con Blanco por su supuesto pasado terrorista, nada dicen -por ignorancia o malicia- sobre la primera organización que practicó el terrorismo en el Perú: el APRA.

El APRA tiene pasado terrorista y no lo dice quién les escribe sino fuentes como Los crímenes del APRA, un folletín bien ilustrativo publicado en 1949 por la dictadura del general Manuel Odría donde se detallan con nombres y apellidos todos los asesinados, o la entrevista del periodista Guido Chirinos Lizares en 1965 a Luis Alberto Flores, ex Ministro de Gobierno y Policía, publicada en el extinto diario Última Hora, quien relató cómo era el terrorismo de las turbas apristas en la década de 1930, que iban armadas por las calles y ponían bombas en locales partidarios de sus enemigos políticos.

Para quien escribe, fue suficiente de seguir manoseando la palabra “terrorista”. Ofende a quienes sí han sufrido el terrorismo, sin importar el color político.

 

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