En medio de la controversia por el caso Betssy Chávez y el asilo político en México, Torre Tagle anunció que se iba de Perú el embajador cubano en Lima.
¿Quién era el embajador?. Un agente de la inteligencia cubana, el G2, llamado Carlos Zamora, pero apodado “El Gallo”. Este individuo estuvo en Perú desde 2021. Según sus antecedentes, está especializado en propaganda política y adoctrinamiento. Esencialmente, era un hombre de la dictadura comunista de Cuba en Perú cuando se instalaba el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo, cuyo soporte político entonces era el corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista y vinculado estrechamente con la dictadura cubana.
Aunque el periodista Carlos Paredes haya dicho alguna vez en la red social X (antes Twitter) que Zamora era “el mejor agente” de la dictadura cubana, realmente, “El Gallo” era un hombre de inteligencia competente, pero no el más destacado. El mejor siempre ha sido Ramiro Valdés. Como en sectores “de derecha” son anti-izquierdistas, sin puñetera idea sobre el comunismo, sobrevaloraron hasta el paroxismo las capacidades de Zamora: lo creían detrás de todo o responsable de todo. Desde las “irregularidades” en las elecciones generales de 2021 pasando por la intentona golpista del 07 de diciembre de 2022 hasta los “conatos de revuelta” y los “focos insurreccionales” que estallaron en varias localidades del país durante los primeros meses del gobierno de Dina Boluarte. Realmente, “El Gallo” nunca estuvo metido en esos menesteres, porque no eran su especialidad. Basta señalar que cuando Zamora estuvo en Bolivia como embajador cubano en La Paz no pudo impedir la caída de Evo Morales, tipejo próximo a la dictadura cubana, en 2019.
Creo Paredes y los sectores “de derecha” desconocen que a la dictadura cubana JAMAS le ha interesado demasiado Perú. Fidel Castro utilizó a la dictadura del general Juan Velasco Alvarado en 1972 para que Perú restableciera las relaciones diplomáticas con Cuba (rotas en 1960) y quebrar el aislamiento impuesto por los Estados Unidos. En la década de 1990 la dictadura de Alberto Fujimori mantuvo cierta cercanía con Cuba y a Castro le convino el voto peruano de su lado contra las condenas en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Desde 1959 fueron los peruanos quienes se acercaron a los cubanos, pero los cubanos nunca se acercaron a Perú.
Desde el principio Fidel Castro tuvo los ojos puestos en el petróleo venezolano y cuarenta años después lo consiguió con ayuda de Hugo Chávez. Así pudo concretar su sueño de dominación latinoamericana a inicios del siglo XXI. Aquel proyecto murió con Castro y la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela está más decidida a sobrevivir y hacer negocios ilícitos que a una política imperialista. Perú está lejos del Caribe, no es un país rico, carece de una generosa renta petrolífera o gasífera (la renta minera sólo cubre parte de las finanzas públicas) y hemos tenido varios episodios conflictivos (como los sucesos de la embajada peruana en La Habana, en 1980) en el pasado.
Hace tiempo Zamora había anunciado que se iría de Perú, pero el “porno-filo” Presidente de la República, el Gobierno interino y los sectores “de derecha” han exhibido la partida como una “invitación a retirarse”. El congresista Alejandro Muñante, por ejemplo, celebró la salida de “El Gallo”, pero si todos ellos fuesen listos, querrían la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba, como hizo Bolivia bajo el gobierno de Jeanine Añez en 2019. ¿Por qué Perú debe tener relaciones diplomáticas con una longeva dictadura represora, asesina y hambreadora?
¿Acabó el
chivo expiatorio?. No. Ya los sectores “de derecha” hallarán otro como “El
Gallo” a quien culpar de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario