Wilhelm Münzenberg nació en Alemania, en 1889. Militante fundador del desaparecido KPD, ha pasado a la historia como el gran iniciador de la propaganda del comunismo internacional.
Münzenberg conoció al revolucionario ruso Vladímir Ilich Uliánov, Lenin, cuando éste estuvo en su exilio suizo antes de la Primera Guerra Mundial. A partir de 1919 colaboró con el Komintern, la Internacional Comunista, creada para exportar la revolución bolchevique. Entre 1924 y 1933 Münzenberg fue diputado al Reichstag alemán. Además de perseguido por los nazis, Münzenberg también fue perseguido por la NKVD, la inteligencia soviética, como opositor a Iósif Dzhugashvili, Stalin. Finalmente, Münzenberg fue asesinado en 1940, bajo la Francia ocupada, probablemente, por órdenes de Stalin.
Como concluyeron estudiosos del comunismo, Münzenberg fue talentoso convirtiendo la mentira en un instrumento de propaganda política (“La mentira es un arma revolucionaria”, dijo el propio Lenin) y el accionar no ha cambiado. Con Münzenberg surgió lo que, hoy llamaríamos, “la agenda del bien”. ¿En qué consiste?. Antes que señalar qué es “el bien” o decir quiénes son “los buenos”, basta identificar qué es el mal y denunciarlo. Un ejemplo adaptado a la realidad peruana: bastaba que un “rojo”, defensor de la dictadura comunista cubana, denunciara violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad perpetrados por la dictadura de Alberto Fujimori en la década de 1990 para posar de “demócrata” y “luchador por la libertad” ante los demás. Si los hechos no eran suficientes (la verdad, ante todo), siempre se podía exagerar o mentir hasta crear una caricatura del mal que justifique la retórica buenista.
Por mucho tiempo, los sectores “de izquierda” fueron los maestros de esta estrategia de comunicación política, pero ahora los sectores “de derecha” se han convertidos en los expertos. Por eso tenemos políticos sinvergüenzas, auténticos bribones, muy venales, denunciando públicamente sin pudor a otros políticos corruptos para ellos posar de “moralizadores”. Por eso tenemos a activistas “de derecha”, ultra-intolerantes, quejándose públicamente por la supuesta poca tolerancia de sus adversarios políticos e ideológicos. Por eso tenemos a autoritarios y militaristas “de derecha”, renegados de la democracia restaurada en 2001 y liberticidas convictos, acusando de “poco democráticos” a sus oponentes “de izquierda”.
Como deliberó la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo cuando visitó Perú recientemente, si sectores “de izquierda” mienten e insultan para ganar, los sectores “de derecha” no pueden también mentir e insultar. Es inmoral.
Nota aparte: el antropólogo Vicente Alanoca perdió los comicios
internos para la candidatura presidencial en su alianza electoral “roja” contra
Ronald Atencio, abogado del encarcelado ex congresista Guillermo Bermejo. A
diferencia del esperpéntico Bermejo, Atencio, quien se declara
marxista-leninista, es más joven y electoralmente más atractivo que Alanoca,
quien buscaría ahora lograr una senaduría o una diputación. Cuidado.
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