Viejo refrán de nuestra infancia, que muy puede aplicarse a la política peruana de estos tiempos.
Dime con quiénes anda y les diré quiénes son los sectores “de derecha” en Perú. Tenemos una larga relación de “amistades” que no hablan bien de esos sectores “de derecha” que se consideran a sí mismos tan “republicanos”, tan “patricios”, tan “notables”, tan “demócratas”.
Si andan con el magnate y presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no pueden ser buenos. Trump, junto a su vicepresidente James David Vance (un resentido peligroso, a mi criterio), está traicionando la historia de los Estados Unidos como país defensor de los valores occidentales. En Washington DC pretenden volarse la defensa de Europa frente a la amenaza imperialista de Rusia bajo el autócrata Vladimir Putin. Pretenden “cargarse” toda la estructura de seguridad occidental surgida tras la Segunda Guerra Mundial por no se sabe qué o para qué. Pretenden hablarnos de “paz” en el Medio Oriente, al mismo tiempo que seguirán armando hasta los dientes al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu (a quien no le interesa nada más que no acabar en la cárcel por “corrupto”) y pregonan una nueva “Nakba” (catástrofe en el idioma árabe) contra la población palestina, peor que en 1948.
Si nuestros sectores “de derecha” andan con Putin, son despreciables. Putin, antiguo agente soviético, convertido en un “nacionalista de derecha”, es un asesino, un liberticida y un militarista. Hace tres años lanzó una guerra sobre Ucrania, a la cual niega que sea una nación e intenta redibujar las fronteras a punta de fusiles y misiles. Sus tropas han cometido auténticas carnicerías. Especialmente, contra la población civil. La artillería rusa ha devastado ciudades ucranianas enteras, bombardeado hospitales o albergues y masacrado a miles de civiles. La guerra debe terminar, por supuesto, pero Putin sólo cree en “la paz de los cementerios”.
Si nuestros sectores “de derecha” andan con el multimillonario de origen sudafricano Elon Musk, dan asco. Musk es un genio de los negocios, pero un “imbécil” en política. Juega a hacer públicamente el saludo nazi y coquetea con VOX de España o, peor, con la AfD de Alemania, un partido político surgido hace tiempo como disidencia democratacristiana, pero que ha eliminado de su programa político todo rasgo liberal: es nacionalista, anti-europeísta, anti-inmigrante, pro-ruso, intervencionista en economía y creyentes en teorías conspirativas.
Por último, si los sectores “de derecha” peruanos están con el escritor argentino Agustín Laje o el cineasta mexicano Eduardo Verástegui, dan asco. Aunque es un tremendo polemista, Laje encarna todo el delirio ideológico de la (mal) llamada “batalla cultural” anti-izquierdista. Por su parte, Verástegui es un homofóbico nauseabundo.
¿Qué tienen
en común todas esas “amistades” de los sectores “de derecha” de Perú?. Son una
colección de lunáticos, reaccionarios y gamberros. Convencidos que ellos son
todo y lo pueden hacer todo, desean convertir el mundo en un basural. Ellos son
una basura.
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