Antes de terminar el año anterior, leí en el diario Perú21 la columna de opinión del joven comunicador social Iván Arenas.
Arenas también tiene columna en el portal web de opinión www.elmontonero.pe, pero hace tiempo dejé de leer ese bodrio. ¿Qué decía en Perú21?. Arenas, quien funge de “analista político”, dice abogar por un “centro político” en una polaridad izquierda-derecha. Rechaza que haya personajes públicos buscando construir un “centro político”, pero con una impronta anti-fujimorista, porque el país continuaría atrapado en la disyuntiva fujimorismo y anti-fujimorismo.
Creo Arenas sí obtuvo su deseo, pero en forma distinta. Desde la dictadura de Alberto Fujimori en la década de 1990, tradicionalmente, ha existido un anti-fujimorismo “de izquierda” y un anti-fujimorismo “de derecha”. Todo el anti-fujimorismo jamás tuvo la mayoría social en el país. Mucha gente que aceptó a Fujimori aceptaría en 2001 el retorno a la democracia. Sin embargo, el anti-fujimorismo estuvo allí e influyó en las elecciones generales de 2011 y 2016.
Para las elecciones generales de 2021, a consecuencia de la presencia de un candidato presidencial con pensamiento marxista-leninista-maoísta, el anti-fujimorismo “de derecha” acabó licuado. Actualmente, el anti-fujimorismo es, esencialmente, “de izquierda”. Muchos de esos personajes públicos, a los cuales se refiere Arenas, son “de izquierda”. Como lo ha expresado el politólogo Alberto Vergara Paniagua, a los sectores “de izquierda” no les queda más que su anti-fujimorismo (los demás discursos no calan): más que una postura política, es una visión ideológica donde es “fujimorista” quien no concuerde políticamente con estos autoritarios vestidos de “fundamentalistas democráticos”.
Al otro lado, como el anti-fujimorismo “de derecha” quedó licuado, en los sectores “de derecha”, donde predomina el fujimorismo, cada vez es más hegemónico un rancio discurso anti-izquierdista, que no busca legitimidad en la Transición sino en la dictadura. En este discurso maniqueo, es “izquierdista” todo aquél que no comparta los puntos de vista de estos “patricios” del republicanismo y la civilidad, quienes creen, se han convencido a sí mismos, que hacen un servicio al país “borrando” todo vestigio de “izquierdismo”. ¿Iniciativa privada, libertad de empresa, propiedad privada, libre comercio o competencia?. Son nimiedades. ¿Las instituciones y el imperio de la ley?. ¡Qué interesan!.
¿Qué tenemos?. Unos sectores “de izquierda” en guardia frente a potenciales “fujimoristas” o “filo-fujimoristas” (el intento de convertir el anti-fujimorismo en “anti-derechismo” no prende más allá de algún “rojo” recalcitrante o un “progre” irremediable) y unos sectores “de derecha”, persuadidos que quienes no están con ellos en la “cruzada anti-izquierdista” (que empieza con una “batalla cultural” para reescribir la Historia), están contra ellos. Todos quienes no estamos en ese campo de batalla somos el auténtico “centro”: no por voluntad sino a la fuerza.
Arenas ya
tiene la polarización que quisiera, pero no como la quisiera.
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